Un Corazon Que Ve A Los Demás | Pastor John Cruz
Saludos, mi nombre es John Cruz y soy el pastor de North Place en Español aquí en el área de Dallas-Fort Worth y durante los últimos 25 años he tenido la oportunidad de pastorear un grupo de personas increíbles en distintos campuses, distintas localizaciones y hoy ustedes son una de esas localizaciones. Me siento honrado, privilegiado y realmente es un regalo de Dios poder llegar hasta ti, poder llegar hasta ustedes, ahí donde estás, con el mensaje de esperanza, un mensaje del evangelio, un mensaje transformador, dejándote saber que Dios es un Dios que te ama. El Dios en el que yo confío tiene planes para ti de transformarte y demostrarte un propósito que tiene para tu vida. Quiero que sepas que eres parte de nuestra familia espiritual y que estamos orgullosos de que hoy te hayas conectado a nosotros. Regreso al final de la programación para darte información importante. Gracias por conectarte con nosotros hoy. ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ In Christ there is always a reason to be grateful, no matter the circumstances, we can always count on the faithfulness of our God. I want to remind you today that God is for you, that He loves you, and that He is your strength. And in the presence of the Lord there is fullness of joy.
You can turn to the one who is by your side and say, welcome, it's good that you are here with us. Thank you, Lord. Thank you, Lord. Thank you, Lord. My life has been so, so good And with my being, with every breath I sing to You, I praise You I love Your voice You have guided me through the fire You are close to me in the darkness You are like a father and like a friend I would sing of the goodness of God My life has been so, so good My life has been so, so good And with my being, with every breath I sing to You, I praise You My life has been so, so good My life has been so, so good And with my being, with every breath I sing to You, I praise You My life has been so, so good My life has been so, so good And with my being, with every breath I sing to You, I praise You Mi vida ha sido buena Mi vida ha sido tanta Y con mi ser, con cada aliento Yo canto.... Y mi amor Mi vida ha sido buena
Mi vida ha sido tanta Y con mi ser, con cada aliento Yo canto.... Yo canto.... No quiero a nadie más que a ti Eres más de lo que soñé Todo lo que busqué y anhelé No se compara a ti Tú eres mío y tú yo soy Qué gran misterio es nuestro amor Quiero por siempre estar perdido en el placer de tu mirar Dame a Cristo, solo a Cristo Dejo todo por Él Más que la plata y el lodo El gran tesoro de tu amor Ahora que he probado Tu bondad de besarse hará Dame a Cristo, solo a Cristo Dejo todo por Él Dame a Cristo, solo a Cristo Dejo todo por Él Dame a Cristo, solo a Cristo Ese es mi mayor amor Cristo, solo a Cristo No quiero a nadie más No necesito nada más Eres mi todo Vamos, díselo a Él Y no quiero a nadie más No necesito nada más.
Eres mi todo. Eres mi todo. Y no quiero a nadie más. No necesito nada más. Tú eres mi todo. Tú eres mi todo. Eso no lo quiero. Y no quiero a nadie más. No necesito nada más. Eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Mirá mi agriso. Mirá mi agriso. Sobre el griso. Sobre el griso. Dejándonos morir. Dejándonos morir. Dejándosnos los pies abiertos. Mirá mi agriso. Sobre el griso. Sobre el griso. Sobre el griso. Dejándonos morir. Dejándonos morir. Dejándonos morir. Dejandonos morir. Eres mi todo.
Eres mi todo. Eres mi todo. No necesito nada más. Tú eres mi todo. Tú eres mi todo. Eres mi todo. Y no quiero a nadie más. No necesito nada más. Eres mi todo. Eres mi todo. Y no quiero a nadie más. No necesito nada más. Eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Tú eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Eres mi todo. Tú eres mi todo. Tú eres mi todo, Cristo. Eres mi anhelo, mi deseo, Cristo. Oh, Cristo, Cristo, Jesús, Cristo. Vamos a cantar una vez más, dame a Cristo. Y dame a Cristo. Solo a Cristo. Te junto por el. Te junto.
Te anhelamos, Señor, te anhelamos. Te anhelo, Dios. Señor, te necesito. Te anhelo, Dios. Dime que cerca estás. Vamos, es muy fácil, canta eso con nosotros. Te anhelo, Dios. Señor, te necesito. Te anhelo, Dios. Dime que cerca estás. I love you Lord, I praise you Lord, Lord I need you, I praise you Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord, I need you, I praise you Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord Tell me that you are near, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord, I praise you Lord Jesús la multitude tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas, desamparadas, como ovejas sin pastor. Jesús vio, pero no solo vio con sus ojos, él vio con su corazón. La multitud veía personas, pero Jesús veía el dolor. Jesús veía la carga, Jesús veía la pesadez,
Jesús veía el sentido de aislamiento, Jesús veía el cansancio, las heridas, Jesús veía destino. Y yo siento que hoy Dios quiere hacer algo con nosotros. Yo siento que el Espíritu Santo hoy quiere ajustar nuestra visión, pero no es la visión de aquí, es la visión de aquí. No solo quiere que veamos personas, él quiere que las veamos como él las ve. Porque cuando tu visión cambia, tu corazón cambia. Y cuando tu corazón cambia, tú empiezas a reflejar el corazón de Dios. Y yo quiero que esa sea la idea central de este mensaje, de esta conversación. Porque antes de que Dios te use, muchas veces él quiere cambiar lo que ves. Ya te la dejo ahí para que se asiente. Antes de que Dios, a veces oramos, Señor, úsame en gran manera, úsame. Pero antes de que Dios te use, él quiere ajustar tu visión. ¿Sabes por qué? Porque no puedes amar bien lo que no ves bien. No puedes servir bien lo que no ves bien. No puedes alcanzar bien lo que no ves bien. No puedes traer personas a Jesús si no las ves como él las ve. Y Dios te dice, primero necesito sanar tu visión. La palabra nos dice, 1 Samuel 16, 7, la gente se fija en las apariencias, pero hablando de Dios, yo me fijo en el corazón.
El ser humano mira lo visible, lo externo y lo cómodo. Pero Dios mira lo roto, lo profundo. Y lo que nadie más nota es lo que él ve. Y si somos honestos y hacemos un análisis cuidadoso, a veces nosotros también hemos caído en ver a la gente desde una visión superficial. Y cuando le preguntamos a alguien por alguien, ese es un rebelde. Ese muchacho es un rebelde. Es que esta generación, esa persona es que bien complicada. No se gradúa de regeneración. O si se gradúa, decimos, es que debería ir de nuevo. Vemos a una pareja y decimos, es que ese matrimonio está raro. Está raro, se ven raritos. Ese joven es que no quiere nada con Dios. Yo he oído creyentes, no en North Place, pero digamos en otras iglesias, ¿verdad? Es que ese es un caso perdido. Usted se imagina la contradicción tan grande que existe entre esa declaración cultural y el poder de la resurrección. No hay caso perdido para él. No hay tiempo perdido. No hay persona demasiado rota ni quebrada para él. ¿Y qué es lo que ocurre? ¡Amén! ¡Amén! ¡Amén!
que abría la boca y metía la pata, él veía una roca en proceso. Él veía la multitud cansada y lo que veía era oveja sin pastor. Ese es el corazón de Jesús. Y hoy el Señor nos está confrontando con amor. Yo digo, el problema no es que seamos malos cristianos, es que estamos distraídos. No es que no amamos a Dios, es que nos hemos dejado absorber por lo nuestro. Por nuestro dolor, por nuestras preocupaciones, por nuestras necesidades, por nuestros miedos, por nuestra crisis. No es que no queremos ayudar. En nuestro corazón algo quería sacar el teléfono y poner ese código QR para ir a servir. Es que estamos ocupados sobreviviendo. Y entonces, ¿qué ocurre? Dejamos de perder. to receive those who are suffering at our side. The Holy Spirit, in His Word, says, Daughter, see again. Son, see again. In fact, Tim Keller, the Presbyterian pastor and a great theologian, he said that one of the marks of sin in the human heart is that it curves us towards ourselves. One of the marks of sin in the human being, he said, is that we become the center.
I know that we sing, you are the center, but this is Sunday, and what happened on Monday? He said, when it is about our comfort, our time, our schedule, our pain, our fatigue, and while everything revolves around me, I stop seeing others. But the Gospel, you know, does not deny our reality, does not deny pain, worry, and the stress we experience in life. The Gospel is exactly the opposite. The Gospel takes me out of the center, it frees me from being locked up in myself. The Gospel makes me more sensitive again. You know what? To be loved but not known is superficial. To be known but not loved is our greatest fear. That is why we live with so much shame and so much fear. To be known, because if you truly know who I am, you are going to call me an impostor and reject me. But look at this, to be completely known and truly loved is what we need. In other words, if people know me, they reject me. We live with that fear and that concern, so we dedicate ourselves to superficial relationships, and the Gospel says, through Jesus Christ, I cease everything about you.
The good, the bad, what you did last night, what you are going to do tomorrow, but I love you unconditionally. And for you, I went to the cross of Calvary. And for you, I carried your shame, because I know that you cannot do it. They say that the worst feeling in the world is not to be alone. The worst feeling in the world is to be surrounded by people and to feel invisible. There are people like that every day, in our families, in our workplaces, in our churches, in our churches, who feel invisible. People who are waiting for someone to see them, for someone to know that I am here. People who need to be known and loved. And you know what? God wants to use you like a bridge, like a bridge. But it all starts here. We say, Lord, change what I see. Lord, take away from me the habit of ignoring. Break my indifference. Give me eyes to see how you see. As I told you a while ago, before God uses you,
many times what He wants is to change what you see. The Bible tells us that Jesus saw, saw and had compassion. This is the problem in our society today. People see, but they don't feel anything. We have lost all sense of sensitivity. We see the news, and they killed 100, they crucified 4, we invade a country, we bomb the other. And you go by, as if it were another river. For us, it is already a movie and another video. And from that world of networks, we come to the church, and someone tells me, no, I have this pain, I have this crisis. Oh, okay. Oh, how difficult, how complicated, what bad luck, right? No, I'm even going to pray for you one of these days. Are you seeing what is happening? Jesus never only found out. Jesus was always moved by what he saw. In Luke 7, he arrives in a new city. The city was called Nain. And as he arrives, he knocks on the door with a procession and a funeral
that was coming out. A widow lost her only son. She is with me up to here. This woman, listen to this, not only did she lose her son, she lost her economic security. She lost her future. She lost her livelihood. She lost her support. She lost, in every way, her visible hope. She was a woman carrying a burden. dolor tan y tan y tan grande que quizás nadie podía explicar completamente. Era una mujer completamente sola y mientras que la multitud, la procesión se enfocaba en la muerte, Jesús se enfocó en ella. Escucha esto bien. Cuando el Señor la vio, Lucas registró esto en el capítulo 7. Cuando el Señor la vio, hay tres movimientos claves en esta conversación, solo en ese pasaje. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo, no llores. Tres movimientos importantes. Primero, la vio. Segundo, se compadeció. Y tercero, se detuvo. Se detuvo, se detuvo. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo, no llores. No la ignoró. No siguió caminando. No le dijo, hombre, voy a orar por ti un día de estos. No dijo, aquí hay un montón de gente, alguien de seguro que la va a ayudar, porque esta
iglesia es grande, esta procesión es grande. Él no dijo nada de eso. Él se detuvo. Cuando la gente veía una escena, un funeral, Él estaba viendo a una persona. Él veía a una persona. Todos siguieron caminando, pero Jesús se detuvo. Y el detenerse crea espacio para el milagro de resurrección que ocurrió en la vida de esa familia. Cuando tú te detienes, creas espacio para oportunidad de que Dios haga lo que tú y yo no podemos hacer y lo que solo Él puede hacer. Muchas veces, eso es poderoso, porque muchas veces lo que cambia una vida no es un gran sermón. Lo que cambia una vida no es una plataforma. Lo que cambia una vida no es la gran producción que vamos a tener el Viernes Santo y el Domingo de resurrección. Lo que cambia una vida no es una estrategia, no es nada impresionante. Lo que cambia una vida muchas veces es que alguien se detuvo y vio a esa persona, que alguien vio, que alguien llamó, que alguien preguntó, que alguien escuchó, que alguien se detuvo y se dio cuenta y no siguió de largo. De hecho, hay gente que está aquí hoy y quizás vino sonriendo por fuera, pero andan peleando una batalla silenciosa y deseando que alguien lo vea. Jóvenes que parecen estar distraídos, pero en realidad están gritando por dentro, no conozco mi identidad, no tengo dirección, no sé cuál es mi propósito. Madres que siguen sirviendo día tras día tras día, pero que están drenadas emocionalmente. Hombres que llegan, se sientan y sonríen, pero hace meses que se sienten solos. La mayoría de la gente hoy día no necesita que nadie los impresione, solo que necesitamos que alguien nos vea, que alguien nos vea y aquí hay una verdad para mí pastoral bien importante, la compasión no empieza cuando entiendes todo, empieza cuando dejamos de ignorar a las personas a nuestro alrededor. No siempre vas a saber qué decir, no siempre vas a tener todas las respuestas, no siempre
vas a poder resolver tú el problema, pero puedes detenerte, puedes escuchar, puedes dejarle saber a esa persona, te veo, te escucho, te reconozco como persona y estoy aquí presente para ti. Escúchame bien familia North Place, lo que estoy describiendo no solamente está aquí, sino que van a venir la semana que viene, el domingo de Ramos, el viernes santo, el domingo de resurrección, es lo que nos vamos a encontrar, personas que vendrán cargando cosas tan y tan pesadas, pero que nadie más puede ver, vergüenza, culpa, dolor, sentimientos de aislamiento, de soledad, de fracaso, de confusión, personas que por fuera se miran super chidos, se miran bien, se miran perfectamente bien, pero por dentro la procesión es más grande que la de la viuda en Lucas capítulo 7. La pregunta silenciosa de nuestro corazón es esta, todavía hay gracia para alguien como yo, va a llegar gente preguntándose eso y puede haber gente aquí hoy, la respuesta del evangelio sigue siendo la misma, un rotundo y contundente, si hay gracia suficiente para ti sin importar donde andas y has estado y sin importar cómo llegaste, Jesús sigue viendo, Jesús se sigue deteniendo. El sigue perdonando. El sigue restaurando. Por eso la base de estas conversaciones para la Semana Santa la vas a ver. Tráelo, entrégalo y vive de nuevo. Tráelo que venga, lo que trae no importa. Tráelo y entrégalo. Porque a los pies de Jesús, lo que tú dejas, nunca más lo tienes que volver a cargar. Porque Él, Él restaura. ¿Sabes por qué Jesús? Puede mirar nuestra vergüenza sin apartarse, sin escandalizarse y sin alarmarse, como le ocurría a los religiosos del primer siglo cuando veían como Él lidiaba con la gente. Porque Él cargó la vergüenza en la cruz. ¿Sabes por qué Él puede recibir nuestra culpa sin rechazarnos? Porque en la cruz Él tomó nuestro lugar. ¿Sabes por qué puede decirnos ven tal y como estás? Porque Él ya pagó el precio para que tú no tengas que esconderte nunca más. ¿Sabes cuál es mi oración? North Place.
Que seamos una iglesia que ve. Que no digamos, viene la Semana Santa, oportunidad para comprarme ropa nueva, hacer una actividad en la casa, traer los tamalitos, la comida y tomar tiempo de descanso. Todo eso está súper bien. Pero si eso es lo único que la Semana Santa es para ti, o nostalgia del pasado por lo que dejamos en nuestros países, estás perdiéndote el poder de la resurrección. Estás perdiéndote el propósito trascendental de lo que es la Semana Santa. Morí, cargué tu pecado, cargué tu vergüenza, al tercer día resucité, para que puedas tener vida y vida en abundancia. Aquí, en el presente y en el futuro. Esta es la cosa. Tenemos que ser una iglesia que ve. Queremos ser una iglesia que ve, porque lo que no vemos, no lo podemos amar bien. Y lo que no amamos bien, difícilmente lo acercamos a Jesús. Si somos honestos, yo creo que muchos de nosotros estamos aquí hoy, porque alguien nos vio de esa manera. Alguien en algún momento de nuestra vida vio nuestro dolor, nuestra angustia, nuestra preocupación, nuestra desesperanza, y alguien nos invitó. Yo veo a Claudia aquí sentada con una familia increíble, una familia hermosa. Pero recuerdo cuando escuché tu testimonio, me dijo, llegué con mi hijita de dos años, y llegué a ese estacionamiento rota, quebrada, sin paz y sin dirección. Yo busqué tu testimonio ayer para verlo de nuevo. Pero ¿qué ocurrió? Unas amigas me invitaron. Las amigas se fueron y la dejaron aquí. Pero ¿sabes por qué está aquí hoy? Hoy está aquí con su hija, está con su esposo, porque alguien, mis amigas me invitaron. Pienso en Maureni, que está por ahí. Dice en su testimonio, mi hermano nunca dejó de insistir. Mi hermano nunca dejó de invitarme.
Y lo que comenzó como una invitación, terminó en una vida rendida a Cristo. Mónica estaba ahí trabajando, poniendo no sé qué cosa. Le digo, Mónica, ¿cómo tú llegaste a North Place? Me dice, porque alguien me invitó. Porque alguien le invitó. Comienza con una invitación, lo cual te lleva a una vida rendida a Cristo. Y Mónica es una de nuestras líderes del Ministerio de Regeneración. Ella está en todo, ¿verdad? En oración, en anfitriones y en no sé cuántas cosas más. Usted abre las puertas y Mónica llega. Dice, ¿cómo te enteraste? Yo no sé, pero ella llega, ella llega. ¿Por qué? Porque ella recibió el poder del Evangelio. Y tú la miras y ella no solo vive una vida religiosa, ella vive una vida de relación con Dios centrada en el poder transformacional del Evangelio. ¿Por qué? Porque un corazón que recibe es un corazón que da. Y ahora ella no solo ve con su vista, ella ve con su corazón. Y dice, donde hay necesidad, yo voy a servir. Donde hay necesidad, yo voy a amar. Y al que haya que invitar, yo lo voy a invitar. De hecho, si yo te dijera hoy, ¿quién está aquí hoy? Porque alguien lo invitó. Si usted llegó a North Place o a una iglesia por primera vez, porque alguien lo invitó, levante su mano así alto. Levántela alto si usted llegó porque alguien lo invitó. Déjela levantada por un momento. No la baje, no la baje. Yo quiero que usted mire a su alrededor. Mire lo que está pasando aquí. Esto no estamos hablando de una estrategia. This is not a strategy. This is the power of an invitation. And before I ask you to invite someone, remember this.
I am also the fruit of an invitation. You are also the fruit of an invitation. There is something that impacts me a lot about Jesus. Many things, but what was it that we are talking about today? Jesus not only saw, Jesus approached. Because it is possible to see the need and still maintain the distance. We can see from afar how sad, how bad that is. But biblical compassion is not a passive feeling. It is a love in motion. That is why Jesus stopped in Nain at that funeral. He could have said, I am going to enter the city through the next door. Or I am going to wait for the traffic to pass. Or I am going to stay here and wait for the traffic to pass and then I will go. But no, he stopped in Nain. He touched the leper. He spoke to the Samaritan woman. He approached the woman who was in sin. He called for an execution for his name. He restored Peter after failing. Jesus does not love from a distance. He does not stay at a safe distance. Jesus approaches. And this is where it becomes very practical for us. There are people in your life who do not need a Christian to judge them. They need a believer to approach them. They do not need to be explained everything first. They need to feel that someone is really interested in them. They do not need perfection. They need presence. First your presence and then the presence of God.
Sometimes we think and say, I do not know what to say. I feel sorry. I do not want to get involved. I do not want to be uncomfortable. And this is fascinating for this generation. We go to a restaurant and we publish it. We go to a party and we publish it. Those who were not invited, know that I was invited. They gave me a promotion and we published it. But when we talk about faith, no, that is private. We throw the rest away. Instagram, Twitter, all social networks know. But we ask someone to talk about their faith. No, that is private. I'll let you go so you can sit down because you were not in the sermon. What is the call? It is to see people. The Bible says that after Andrés found Jesus, in verse 41 of chapter 1 of John, he does something interesting. It says that he first found his brother Simon and took him to Jesus. I love that. Because Andrés did not go to preach the best sermon. He did not coordinate an event. He did not develop a conference. He did not open a podcast. He did not have a theological debate. He found his brother and took him to Jesus. Sometimes we do something too complicated about the gospel. We think, I do not know how to evangelize. I do not know how to explain everything. And they ask me a question that I do not have the answer to.
Welcome to my world. You do not know the questions they ask me about dinosaurs and I do not know how many things. I say, I do not know. I do not know. That was the best and most liberating. I do not know. I do not know. Go to ChatGPT and then tell me what you find because I have too many books to read. I do not know how to explain everything and you must pretend to know how to explain everything. It is not defending faith. It is not having the answer. It is not being the best preacher. Andres reminds us of something powerful. Andres was one of the first disciples. You do not have to make it complicated. Sometimes you just need to see someone and take them to Jesus. Bring them closer to Jesus. Say, come with me to the church. Come with me to the house of God. Or say, I want to pray for you. Let me tell you what God has done in my life. Come with me to the church this Holy Friday. This is not complicated. Let them know, you are not alone. You are not alone. I know a Savior who can touch the depths of your circumstances, of your challenges, and of your heart. And look at this. Pay attention to this. Andres took them to Jesus. Simón, y luego Simón se convirtió en el apóstol Pedro,
en la roca, el hombre que Andrés vio se convirtió en la roca del reino, eso es increíble, porque tú no sabes lo que hay escondido en esa persona. Dios tiene una manera particular de tomar lo que nosotros descartamos y él tomarlo y rescatarlo. Ese joven que parece distante puede ser un futuro predicador. Ese matrimonio que tú dices está luchando y quebrado puede ser una futura fuente de restauración. Esa persona que nadie conoce, esa persona nueva puede cargar dentro de sí un llamado enorme de parte de Dios. No subestimes a quien Dios puso frente a ti. No lo subestimes. El próximo Pedro de esta casa puede estar a un saludo de distancia, puede estar a una invitación de distancia, puede estar a un abrazo de distancia, puede estar a un saludo de distancia. No subestimes. Quizás la pregunta hoy no solamente quién necesita Jesús en mi núcleo, quizás la pregunta es, Señor, ¿a quién me has dado para que yo lo acerque a ti? ¿A quién me has dado para que yo lo acerque a ti? Y la aplicación de esto es bien simple, ver, amar y invitar. Ver, amar e invitar. Ver es notar la persona.
Ver es no pasar de alto. Dios ya puso gente frente a ti, en tu trabajo, en tu gimnasio, en tu iglesia, en tu comunidad, en tu vecindario. Solo dice, Señor, abre mis ojos. Abre mi vista espiritual. Abre mi sensibilidad a ti. Abre mi corazón. Y luego es amar. Ver, amar. Acércate con compasión. Y para eso simplemente escucha, habla, muestra interés. Déjale saber a esa persona, tú no eres una interrupción. Tú no eres una molestia para mí. Tú eres importante para mí porque tú eres importante para Dios. Yo te amo porque Dios te amó primero y me enseñó a amarte a ti. No tengo que conocerte porque Él ya te conoce. El evangelismo más poderoso no comienza con una predicación. Comienza con alguien diciendo, ven conmigo. Ven conmigo, simple, personal e intencional. Cuando tú ves, eso cambia tu corazón. Cuando tú amas, eso cambia la relación. Y cuando tú invitas, eso puede cambiar la vida, no solo de esa persona,
sino de generaciones por venir. Tal vez tu llamado esta semana no es predicarle a alguien. Tal vez tu llamado es invitar, es enviar un mensaje de texto. Es hacer una llamada, es sentarte con alguien, un cafecito, hacer el tiempo y hacer la pausa y decirle, oye, ven conmigo a la iglesia. Ven conmigo a la iglesia. Y ahora más que nunca, como iglesia tenemos que estar listos para ver y para traer. Tal vez el milagro que alguien está esperando, alguien que no conocemos, no comienza con una plataforma, el Viernes Santo ni una gran programación, el Domingo de Resurrección de Pascua. Comienza con la sensibilidad de un creyente, de un cristiano. Tal vez la oración de alguien que ha estado haciendo durante esta semana, durante meses, durante tanto tiempo. Alguien está orando en algún lugar. ¿Alguien me ve? ¿Alguien sabrá que yo estoy aquí? ¿A alguien le importo? ¿Alguien podrá notar lo que yo estoy cargando? ¿Alguien me extenderá una invitación? ¿Alguien me abrazará? ¿Alguien me escuchará? Y la respuesta de Dios muchas veces
viene a través de una iglesia que aprendió a ver, a ver la gente como Él las ve. Pero no solamente Dios nos está invitando a ver y amar. A lo mejor hoy tú llegaste aquí y estás cargando algo pesado. A lo mejor dentro de ti me estás diciendo, no vaya tan lejos, pastor. Aquí estoy yo. Y llevo tantos días, tantas semanas, tantos meses, y me siento que nadie me ve. Aquí estoy yo. Sigo cargando culpa. Llevo años en la iglesia, pero sigo cargando sentimiento de vergüenza, de culpa, de falta de perdón por lo que me... ocurrió años atrás. Y ese dolor todavía es mi filtro para tomar decisiones. Tengo cansancio, ansiedad. Y tal vez tú te estás preguntando, ¿habrá gracia para mí? Esa gracia que él habla, ¿podrá extenderse hasta donde yo estoy? ¿Y sabes cuál es la respuesta? Un rotundo sí. Él todavía te ve. Jesús todavía te ve. Todavía se detiene por ti. Todavía te perdona. Todavía te dice que te ama. Y todavía te dice, quiero restaurarte. ¿Sabes cuál es la invitación de hoy si estás al alcance de mi voz? Trae tu dolor. Trae tu cansancio. Trae ese espacio que has estado cargando. El punto donde dejaste de soñar. Trae tu historia. Trae lo que pesa. Porque lo que se trae a los pies de Jesús, no tiene que salir contigo de aquí otra vez. Si tú estás aquí hoy, esto no es casualidad, gente. Dios es un Dios de propósito, de generaciones. Dios es un Dios que ama. Dios es un Dios que ve. Dios es un Dios que se acerca a ti. Dios es un Dios que toca la puerta de tu corazón. Y si tú accediste a venir, no fue por voluntad propia solamente, sino porque alguien te invitó o algo comenzó a haber pasado en tu corazón donde el Espíritu Santo estaba invitándote y trabajando y tocándote y estás aquí hoy. ¿Sabes qué? En fin de cuentas, Jesús te ve y te ama. Él te ve y te ama. Si nunca has abierto tu corazón a Jesús, hoy puede ser tu día de salvación. Hoy puede ser tu día de salvación. Hoy Jesús te ve y puedes venir a Él. De hecho, vamos a hacer una pausa por un
segundo. Y si tú estás aquí, no estás seguro de tu relación con Dios, pero algo de lo que yo platiqué hoy tocó la fibra de tu corazón con relación a cómo Jesús te ve, cómo nosotros te vemos como iglesia, como resultado de habernos encontrados con Él y Él habernos levantado, yo te invito que ahí donde estás, tú abras tu corazón a Jesús. De hecho vamos a poner esta oración en pantalla y para mí era importante que la hiciéramos todos con el corazón abierto, con conciencia totalmente presente y diciéndole al Señor, Señor no tengo todas las respuestas, pero aquí estoy. No sé todo lo que dice ese hombre allá arriba, pero aquí estoy. Yo voy a poner mi confianza en ti porque ya la he puesto en tantas cosas, en mi trabajo, en mis papeles y estoy cansado, agotado, extenuado. Lo he puesto en personas, en carrera y en estudio y en todo lo demás, pero pero no te he puesto a ti en el centro de mi corazón. Yo quiero hacerte el gerente general de mi vida. Ya me quiero bajar de esa posición. Si estás aquí quiero que lo pongamos en pantalla y hagamos esa oración y si te atreves hazla en voz alta conmigo. Voy a contar hasta tres para así para hacerlo así como que al unísono uno, dos y tres. Señor Jesús hoy traigo a tus pies lo que he cargado por tanto tiempo, traigo mi pecado, mi culpa, mi vergüenza, mi dolor y mi cansancio. Gracias porque no me rechazas sino que me recibes con amor. Creo que moriste en la cruz por mí, que pagaste por mis pecados y que resucitaste para darme perdón y vida nueva. Hoy te entrego mi vida, te recibo como mi Salvador y mi Señor. Perdóname, sáname, límpiame y hazme nuevo. Desde hoy quiero caminar contigo, en el nombre de Jesús. Amén, amén y amén. Hiciste esa oración con fe, esa oración no es un ritual. Hiciste esa oración con fe. Primero hay una fiesta en el cielo porque un hijo o una hija volvió a casa. Segundo acabas de dar un paso en tu relación con Él. Jesús lo que te dice es te veo, te perdono, te amo, te restauro y ahora quiere enseñarte a vivir de acuerdo a esa vida en tu relación con Él. No queremos que des pasos solos. Si tú hiciste esa oración conmigo y con el resto de toda esta gente aquí y es la primera vez que abres tu corazón a Jesús. you receive it as your Lord. We want to put a Bible in your hands, resources in your hands. This is a spiritual family. Pastor Oscar guides us through a whole important strategy. But I wanted to pause before doing this second response time. But welcome to the family. Welcome to the family. Don't leave without telling someone. In a few minutes we will tell you how to respond. But don't leave without telling someone, I did that prayer. Today I did that prayer. Because something changed in your life, even if you don't see it yet. But I want to talk to the rest of you. The rest of you, I want you to ask yourself two simple questions.
Who have I stopped seeing? And what has hardened my heart? Who have I stopped seeing in my house? Who have I stopped seeing in my marriage? Who have I stopped seeing in my family? Who have I stopped seeing in my work? Who have I stopped seeing in my church? In this auditorium today, in this season? And then ask yourself, what has hardened my heart? The rush, the fatigue, the pain, the routine, the experiences of the past, the disappointment with other people, or with the church, or even with God. The familiarity of being a believer, or my own process. I stopped, I got distracted. I'm going to tell you this before thinking about who you are going to invite. Do you know what my invitation is for you? Let God deal with you. Because when He transforms our heart, then I see people differently. Then I stop, and then I invite, then I discern, then I pause and say, Lord, here I am, Holy Spirit, I'm going to take the risk, I'm going to take advantage of this moment. And that's when the Holy Spirit begins to teach us to see, to see better. Why? Because He has transformed our heart. And today's prayer is not complicated, it's Lord, teach me to see as you see them. I invite you to stand up, and I want to pray for you. Lord, give us today a heart that sees. Take away the hurry, take away the indifference, take away the distraction. Open our spiritual eyes as a church. This week I pray for divine appointments. Put people on our path and help us see them as you see them. Let North Place be a house where people can bring their burdens, leave them at your feet and live again according to the freedom you provide us. Thank you, Jesus. Amen. Amen. Thank you for being with us today and for staying throughout the program. I hope today's service has been a blessing for you. Both the praise and the adoration. I hope you have brought hope, transformation, and above all purpose in your life. We would love to hear from you. Here on the screen there is information about how to write to us,
how to send us your prayer requests, and how to let us know what God is doing in your life. God bless you, and I hope to see you again very soon. For more information, visit www.fema.org
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