El Rey Que Entra a Tu Casa | Pastor John Cruz
Saludos, mi nombre es John Cruz y soy el pastor de North Place en Español aquí en el área de Dallas-Fort Worth y durante los últimos 25 años he tenido la oportunidad de pastorear un grupo de personas increíbles en distintos campuses, distintas localizaciones y hoy ustedes son una de esas localizaciones. Me siento honrado, privilegiado y realmente es un regalo de Dios poder llegar hasta ti, poder llegar hasta ustedes, ahí donde estás, con el mensaje de esperanza, un mensaje del evangelio, un mensaje transformador, dejándote saber que Dios es un Dios que te ama. El Dios en el que yo confío tiene planes para ti de transformarte y demostrarte un propósito que tiene para tu vida. Quiero que sepas que eres parte de nuestra familia espiritual y que estamos orgullosos de que hoy te hayas conectado a nosotros. Regreso al final de la programación para darte información importante. Gracias por conectarte con nosotros hoy. Bienvenidos, familia North Place. Pónganse de pie. Vamos a exaltar el nombre de Dios en este lugar, amén. Dios es el que puede salvar y decirlo de adorar. Clamo a Cristo, clamo al nombre que sana, reina el poder y victoria. Algo resucitará cada vez que clamo a Cristo. Clamo al nombre que salva, digno de toda la gloria. Algo resucitará cada vez que clamo a Él. Tengo un Rey que a la muerte conquistó. Las llaves Él con sus manos las tomó. Y con poder la serpiente aplastó. Resucitado ya yo soy. Clamo a Cristo, clamo al nombre que sana, reina el poder y victoria. Algo resucitará cada vez que clamo a Cristo. Clamo al nombre que salva, digno de toda la gloria. Algo resucitará cada vez que clamo a Él. Cadenas caen cada vez que clamo a Él. Demonios fluyen cada vez que clamo a Él. Cadenas caen cada vez que clamo a Él. Demonios fluyen cada vez que clamo a Él. ¿Cuántos pueden testificar que hay poder en el nombre de Cristo? Hay poder en tu nombre, Señor. Aleluya. Vamos, declaremos eso.
Vente ya, no reinas más. Tú bajo vacía estás. Vente ya, no reinas más. Tú bajo vacía estás. Vente ya, no reinas más. ♪ My, my Messiah comes ♪ ♪ No muerto vivirá, no muerto vivirá ♪ ♪ No muerto vivirá, en tu nombre Cristo ♪ ♪ No muerto vivirá, no muerto vivirá ♪ ♪ No muerto vivirá, vamos a Cristo ♪ ♪ Clavo al nombre que sana, rena el poder y victoria ♪ ♪ Algo resucitará cada vez, cada vez que clavo al Cristo ♪ ♪ Clavo al nombre que sana, Él es signo de toda la gloria ♪ ♪ Él es signo de toda la gloria, algo resucitará cada vez que clavo a Él ♪ ♪ Caerás, caerás cada vez que clavo a Él ♪ ♪ Todos a los hermanos suyen cada vez que clavo a Él ♪ ♪ Cada vez que clavo a Él, no muerto vivirá, no muerto vivirá ♪ ♪ No muerto vivirá, en tu nombre Cristo ♪ ♪ No muerto vivirá, no muerto vivirá, no muerto vivirá ♪ ♪ En tu nombre Cristo ♪ Hay alguien en este lugar que está lleno de fe Hay alguien que está lleno de esperanza Hay alguien que está lleno de alegría en este lugar Clamamos al nombre de Cristo, en nombre sobre todo, nombre, amén ¿Cómo se sienten en esta tarde? Qué bueno es estar en la casa juntos, voy a estar honesta con nosotros Siempre me tienen allá en el campus de Sachse Finalmente me dejaron escapar Y porque les dije, me hace falta mi familia de North Place en Español So siento que no he hablado en Español como en tres meses
So tengo que practicar porque ya se me va Me encantan estos momentos donde estamos juntos Donde nos podemos recordar de la fidelidad de nuestro Dios Hay veces que la vida se pone difícil Todo lo que pasa día a día Que nos olvidamos de cuán grande es nuestro Dios Y cantamos esas canciones para recordarnos a nuestro mente, a nuestro ser Que nuestro Dios es bueno, es fiel y siempre será So podemos tomar estos próximos minutos juntos Mientras cantamos y acordarnos de quién es nuestro Dios Padre te exaltamos, te damos gracias por quien eres tú Gracias por tu fidelidad Toda la honra y gloria se tuya Tan digno de adoración Gento, te exaltaré Señor Eres el Señor Tu gloria y majestad inundan todo lugar Señor, eres Señor Santo eres Señor, Santo eres Señor Señor por siempre Reinas con tu poder Desde el trono de tu familia Exaltado estás Llenas de gritar con tu presencia Te adoramos Y adora La creación Los cielos cantan a ti Señor A ti Señor Santo eres Señor, Santo eres Señor
Señor por siempre Reinas con tu poder Desde el trono de tu familia Exaltado estás Llenas de gritar con tu presencia Te adoramos Santo eres Señor, Santo eres Señor Por siempre Reinas con tu poder ♪♪♪ ♪♪♪ ♪ Hallelujah, que vino y un camino abrió ♪ ♪ Hallelujah, que, gratis, un origen suscitó ♪ ♪ Hallelujah, que sobre todo lo crees ♪ ♪ Gloria, hoy domina, poder por siempre ♪ ♪ Hallelujah, que vino y un camino abrió ♪ ♪ Hallelujah, que, gratis, un origen me suscitó ♪ ♪ Hallelujah, que sobre todo lo crees ♪ ♪ Gloria, hoy domina, poder por siempre ♪ ♪ Gloria, hoy domina, poder por siempre ♪ ♪ Santo es el Señor, campeón de mi corazón ♪ ♪ Oh, oh, oh, oh ♪ ♪ Ese tabú estas lleno de singa con tu presencia ♪ ♪ Te Adoramos ... ♪ Hallelujah que vino y un camino abrió ♪ ♪ Hallelujah que sobre todo lo crees ♪ ♪ Hallelujah que sobre todo lo crees ♪ ♪ Gloria, honor y poder por siempre ♪ ♪ Hallelujah que vino y un camino abrió ♪ ♪ Hallelujah que la cruz murió y resucitó ♪
♪ Hallelujah que sobre todo lo crees ♪ ♪ Gloria, honor y poder por siempre ♪ ♪ Gloria, honor y poder por siempre ♪ ♪ Gloria, honor y poder por siempre ♪ ♪ Hallelujah que sobre todo lo crees por siempre ♪ ♪ Un instrumento soy de exaltación ♪ ♪ Y yo nací para tu nombre levantar ♪ ♪ Tú escuchas el cantar de la creación ♪ ♪ Más hay una canción que yo te puedo ♪ ♪ ¿Quién más es ti? ¿Quién más es ti? ♪ ♪ No hay nadie, no hay nadie ♪ ♪ Solo tu Cristo, solo tu Cristo, ¿Quién más es ti? ♪ ♪ ¿Quién más es ti? ¿Quién más es ti? ♪ ♪ No hay nadie, solo tu Cristo, Dios infinito ♪ ♪ Eres eterno, y yo nací para ser oírse la mitad del interior ♪ ♪ Sanaste mi dolor, tu gloria he visto ♪ ♪ Con gratitud yo cantaré en el corazón ♪ ♪ ¿Quién más? ¿Quién más es ti? ¿Quién más es ti? ♪ ♪ De todo lo que soy, no hay nadie, solo tu Cristo, ¿Quién más es ti? ¿Quién más es ti? ♪ ♪ No hay nadie, solo tu Cristo, ¿Quién más es ti? ¿Quién más es ti? ♪ [♪ singing in Spanish ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪
♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ Amen. Amen. How beautiful it is to be here today with you on this Sunday of Ramos. It is the first day of the Holy Week. It is a moment of celebration. It is an invitation and an opportunity that God gives us. And when we look at what Holy Week is, it begins with the Sunday of Ramos or the Sunday of Palms. And many of us already know that passage and the sad thing about known passages is that we ignore important elements and details. And today we are going to examine that passage as it is revealed in chapter 11 of the book of Mark. So if you have your Bible, your tablet or your phone, I invite you to look for it so that you can examine what we are going to be reviewing from your own Bible. And if you don't have a Bible, we're going to put it on the screen too. But I always invite you to study and review your Bible. We all know this scene. We have seen it in movies. We have seen it in theatrical works. We have seen it where we have recreated it over the last 2,000 years. Jesus enters Jerusalem. The crowd is celebrating the Jewish Passover week. And Jews had come from all over the empire and from all over the far and near lands. And they were there to celebrate the Jewish Passover. And Jesus makes an entrance to Jerusalem.
And it is what we know as the triumphal entrance to Jerusalem. The crowd is excited. The crowd welcomes him. The branches rise. And people shout, Hosanna, Hosanna, Hosanna. Blessed is he who comes in the name of the Lord. And it is an incredibly powerful scene. But if we are not careful, we can admire it without allowing it to transform us. We can enjoy it without allowing it to transform us. And I want to tell you this from the beginning because it is the starting point of our conversation. Jesus did not come only to enter Jerusalem. Jesus came to enter your house. And when I say your house, I'm not talking about your physical home. When I say your house, I'm talking about your heart. I'm talking about your emotions, your feelings, areas of your life where no one else has access to. Maybe those areas of your life that no one sees, but Jesus does see them. In our Latin culture, we understand something very well. That when someone important is going to arrive at home, one not only opens the door to an important guest, one prepares. One picks up the house, one cleans the house, one prepares the house, one accommodates the house. Because honor is not only expressed with words. Honor is expressed with our actions. And today I feel that the Lord wants to tell us something very, very specific. It is not enough to receive Jesus with emotion, if we are not willing to let him order the house of our heart. The crowd, that great day of the triumphal entrance to Jerusalem, the crowd received the King, but did not fully understand his mission. Mark 11 introduces us to this excited crowd and says, Many laid their blankets on the way, others used branches that they had cut in the fields. Both those who were in front and those who were behind shouted, Hosanna, blessed is he who comes in the name of the Lord. Blessed is the coming kingdom of our father David. Hosanna in the heights. They lay their blankets, raise their branches and shout Hosanna. The word Hosanna means save us now. Save us now. And that is important because the crowd did recognize a need, but not everyone understood what kind of salvation they needed.
They wanted a Messiah who would solve the visible. They wanted a Jesus who would confront the political oppression of Rome. They wanted him to change the system. They wanted a king who would change the outside. But Jesus came to change something much deeper. He came to change the human heart. And that is still happening today. We still want a Jesus who will change our circumstances. Lo primero que él quiere hacer es transformar el corazón. Queremos que él quite la presión y él quiere sanar la herida. Queremos un Jesús que sane la familia pero sin lidiar con nuestro propio orgullo. Queremos paz alrededor nuestro y él quiere limpieza de adentro hacia afuera. Y aquí está una de las tensiones principales, una tensión del Domingo de Ramos. En otras palabras, queremos a Jesús como rey cuando viene a bendecir pero también tenemos que recibirlo como Señor cuando viene a confrontar. Y esto es lo que tenemos que saber, el Jesús verdadero no solo vino para ser admirado, él vino para ser obedecido. No solo quiere palmas, él quiere rendición. Escúchame bien, iglesia, no todo el que aplaude a Jesús se ha rendido a Jesús. No todo el que canta a Jesús se ha rendido a Jesús. Hay gente que le da a Jesús una bienvenida pública pero nunca le entregan su vida privada.
Este domingo, yo siento que Dios nos está llamando a algo más profundo que a la simple emoción de la Semana Santa. Nos está llamando a una rendición real en todas las áreas de nuestra vida. El detalle que muchos pasan por alto es el verso número 11. Si tienes tu Biblia, yo quiero que vayas ahí porque aquí viene lo que yo considero uno de los detalles más importantes de este pasaje, de todo este relato. Jesús entró en Jerusalén y fue al templo. Después de observarlo todo, como ya era tarde, salió para Betania con los doce. Después de observarlo todo. Esas tres palabras me chocan y me llamaron mucho la atención porque es un verso pequeño, es un momento casi silencioso en el pasaje pero es un momento profundo. No hay milagro, no hay una confrontación todavía, no hay mesas volcadas todavía. Un pasaje o un verso más bien tan fácil de pasar por alto. Después de observarlo todo. Fíjate que la multitud está celebrando y Jesús está observando. La multitud está gritando y Jesús está discerniendo. La multitud está enfocada en la emoción del momento y Jesús está enfocada en la condición del templo. La multitud estaba gritando Leosana y Jesús estaba discerniendo que necesita ser purificado.
Aquí hay algo que no anda bien. Con sus labios me adoran, con sus labios me rinden preitecía pero ese pequeño verso explica todo lo que sucede después. Prácticamente porque el mismo Jesús que fue recibido con palmas primero observó el templo y luego volvió a limpiarlo. Luego volvió a volcar mesas porque la Semana Santa no es solo conmemoración y celebración. La Semana Santa es confrontación. La Semana Santa es purificación. La Semana Santa es redención. Yo siento que ese es el mensaje para nosotros hoy. Antes de que llegue el Viernes Santo, antes de que celebremos la resurrección, antes de cantar fuerte y recio el próximo domingo, Jesús quiere mirar alrededor en nuestro corazón. Jesús quiere mirar alrededor en ti. Él quiere entrar a la casa y tocar lo que nadie más ve. Él quiere entrar a esos rincones que has aprendido a esconder. Y aquí es donde esto se vuelve personal. Porque es posible, bien posible, como lo hizo la multitudinidad, celebrar a Jesús en la entrada pero resistir a Jesús en el templo. En la entrada todo el mundo lo alabó,
puso mantos y ramas. Cuando tú al templo donde observó y al próximo día regresó. ¿Qué significa eso? Es posible cantar y no rendirse. Es posible venir a la iglesia y no soltar el orgullo. Es posible deciros sana y seguir cargando dureza, resentimiento, falta de perdón, amargura, control, frialdad espiritual. al pecado oculto. Y por eso la pregunta, quizá de este domingo, no es solo, ¿qué hizo la multitud? Si te dejas llevar por lo que hizo la multitud, no vas a llegar muy lejos como no llegó muy lejos la multitud. Porque cambiaron de un día para otro. La pregunta que debemos hacernos hoy, ¿qué está viendo Jesús en mí hoy? En aquel momento Él entró al templo y observó. El Nuevo Testamento nos enseña tú y yo somos el templo. Él entró y observó y luego limpió. Y en esta Semana Santa Él quiere entrar al templo de tu corazón. Y preguntarte, o quizá preguntarte, ¿qué está mirando en mi corazón? ¿Qué rincón necesita Él tocar en esta Semana Santa? ¿Qué conversación pendiente necesita confrontar? ¿Qué herida no sanada sigue gobernando mi manera de amar? ¿O qué cosa? Por mucho tiempo he llamado mi carácter cuando en realidad es una dureza que nunca he rendido al Señor. Tal vez Jesús te está viendo hoy. Y quizá lo que ve es una falta de perdón que ya echó raíces. Orgullo que llamamos firmeza, apariencia espiritual pero sin intimidad real con Él.
Actividad sin rendición o una herida del pasado que todavía dirige mi vida. Jesús, tienes que recordar esto, Jesús no limpia lo que odia. Jesús limpia lo que ama. Él fue al templo porque era la casa de Su Padre y Él amaba la casa de Su Padre. En ese domingo de entrada triunfal, Él nos muestra, Él no limpia lo que odia, Él limpia lo que ama. Él no fue porque despreciaba. Y si nosotros somos templo del Espíritu Santo, entonces cuando Jesús toca áreas de nuestra vida que no nos guste que toque, no es para destruirnos, es para restaurarnos. Él no lo hace para avergonzarte, Él lo hace para liberarte, lo hace para transformarte, no lo hace para alejarte, lo hace para decirte yo quiero que estés más cerca de mí. Tenemos que reconocer la confrontación de Jesús nunca es cruel, nunca es crueldad. Es amor santo, es amor santo. La limpieza de Jesús no es rechazo, es misericordia. Así que no debes tener miedo a lo que Jesús quiere tocar contigo en esta semana, tocar en ti en esta Semana Santa. No debes tener miedo. Si Él lo señala, es porque quiere sanarlo. Si Él lo expone, es porque quiere hacer algo en ti tras la transformación, es porque quiere redimirlo. Si Él remueve el tapete, es porque está haciendo espacio para algo mejor en tu vida. La Semana Santa no es solo para recordar lo que Jesús hizo. La Semana Santa es para permitirle hacer algo en ti en el presente. Esta es la cosa. Si la Semana Santa que estamos comenzando es simplemente una tradición más, y todos estamos llenos de tradiciones culturales, y no es que estoy diciendo que sean malas algunas de ellas, es que si simplemente nos quedamos en la conmemoración y en la tradición, venimos a los servicios, encendemos las velas, vamos a la Estación de la Cruz,
participamos de la comunión, escuchamos los cantos, reflexionamos, recordamos la cruz, todo eso es importante, pero si no permito que Él toque y transforme mi corazón en esta semana, simplemente estoy haciendo lo mismo que hicieron las multitudes en aquella primera Semana Santa. Si no hago lo que te digo y permito transformación, se convierte en una Semana Santa religiosa. Pero yo no quiero vivir una Semana Santa religiosa. Yo no quiero que tú vivas una Semana Santa religiosa. Yo quiero que sea una Semana Santa de transformación. Esa debe ser nuestra oración. Señor, transformame en esta semana. Tú diste tu vida por mí. Resucitaste al tercer día, reinas con poder para traer transformación en esas áreas aún donde yo pienso que no hay espacio. Even in those areas of my heart where there is pain and where there is despair. I tell you this, don't come this Holy Week just to remember what Jesus did. That's not the invitation. Come to allow Jesus to do something in you. Because the pattern of this week is incredible, it's glorious. On Sunday they receive him as king and he examines, he observes the temple. On Monday he cleans the temple, on Friday he gives his life and on Sunday he resurrects in victory. And here is the Gospel. The same Jesus who confronts what is wrong in you is the same Jesus who died to redeem you. He does not expose your sin from afar and points it out and points it out to you. He carries your sin on the cross. He not only shows you what has to come out, he pours his blood to set you free. This is very different. Jesus did not enter Jerusalem surprised by what was coming.
He knew exactly where everything was pointing. He knew where everything was going. He knew that the same streets full of hosannas would soon hear the rejection. He knew that the palms of Sunday would give way to the cross of Friday. He knew that the crowd that today shouted blessed is the one who comes, very soon would become unstable, confused and absent. He knew. But still he entered Jerusalem. Why? Because he entered for love. He entered in obedience to his heavenly Father. He entered for you and for me. And that is why we say with joy, that is my King. That is our King. He does not come mounted on a horse of war. He came in humility. He does not come looking for an applause. He came on the path to sacrifice. He did not come to conquer with a sword. He came to conquer with love, with obedience and with shed blood. And that is why our King is so different from any other King. Other kings demand that you die for them. But our King came to die for us. So this Palm Sunday is not just about seeing the palms. It is about seeing the King. It is not just about listening to Hosanna. It is about opening access in your heart. It is not just about remembering the temple. It is about asking ourselves. Have I given the King the complete house?
Have I given the King the complete house? That may be the best question you can ask yourself this whole week. Have I given the King the complete house? That is the question I want us to reflect on. Not just here, but for the rest of the day. Holy Spirit, show me what areas of my temple, which you are the temple of the Holy Spirit, have I not given to you? Let this Holy Week, I open my whole heart to you. You become my King, who removes confusion and replaces it with peace. Who removes comparison and replaces it with a new identity. Who removes all feelings of insecurity and places you in the spiritual family of Christ. He inserts you in his spiritual family. I feel that today I have been speaking to two groups of people. Two groups of people. First, the person who needs to open their heart to Jesus for the first time. The person who needs to give their life to Christ. I want to speak to you for a moment. Perhaps you have come and gone from the church. Perhaps today you are close to the church. Perhaps you know a little about the history of Jesus. You respect faith a lot. You come to these environments and this moves you. But if you are honest and you are honest, you have never opened your heart to him as your King, as your Lord. Como tu salvador y como tu perdonador de pecados. Hoy, Jesús, no está pasando por tu vida.
No está pasando solo para que lo admires, está pasando para salvarte. Hoy puede ser tu día de salvación. El mismo Jesús que entró a Jerusalén, él fue a la cruz por ti. Y el mismo Jesús que murió, resucitó con poder. Y si hoy tú lo recibes por fe, no solo cambiará tu presente, cambiará tu eternidad. Él aquí mismo va a perdonar tus pecados, va a limpiar tu corazón, literalmente va a romper las cadenas, va a darte una nueva identidad y hacerte una nueva creación. Ese es el Jesús de la Semana Santa. Yo quiero invitarte que si estás aquí hoy al alcance de mi voz y de esa persona eres tú, yo quiero que tú repitas esta oración conmigo. Quiero que tú repitas esta oración. No hay mejor momento que abrir tu corazón a Él. Domingo de palmas. Domingo donde las multitudes le alaban, pero nunca abrieron su corazón. Sal de la multitud y deja que Él observe tu corazón y recibe su perdón. Van a poner esta oración de arrepentimiento en pantalla. Yo te invito que si hoy tú necesitas abrir tu corazón a Jesús, este es tu día. No estás demasiado lejos de Él. Él se acercó a ti y se acercó a mí porque te ama, porque desea perdonarte y desea restaurarte. Así que desde ahí donde estás,
yo te invito a que hagas esta oración conmigo y hazla en voz alta si te atreves. Al conteo de tres quiero que hagas esta oración conmigo. Una, dos y tres. Señor Jesús, hoy te abro mi corazón. Reconozco que te necesito. Reconozco mi pecado y mi necesidad de perdón. Creo que moriste en la cruz por mí y creo que resucitaste para darme nueva vida. Te entrego mi vida, mi pasado, mis cargas y mi corazón. Sé mi Salvador y sé mi Señor. Entra a mi casa, limpia lo que no te honra. Hazme una nueva persona. Desde hoy te pertenezco en el nombre de Jesús. Amén, amén y amén. Si hiciste esa oración con sinceridad, bienvenido a la familia de Dios. Bienvenido a recibir su perdón, su gracia y su fidelidad. Está bien. Si estás aquí físicamente, te invito a que luego pases por conexión de huéspedes para darte una Biblia, recursos y materiales para que no camines solo ni sola en tu jornada de fe. Pero quiero hablarle ahora a los creyentes. Tú amas a Jesús, pero si eres honesto, hay áreas en tu vida que quizás no le has rendido a Él por completo. Tienes ansiedad, tienes preocupación, a veces tienes raíces de amargura, a veces tienes tantas cosas que te perturban tu mente
y quizás ese ha sido el problema. Hemos recibido a Jesús en la entrada, pero todavía no le hemos dado acceso al templo completo. En este Domingo de Ramos, no le ofrezcas a Jesús solo una rama en tu mano, ofrécele la casa completa. Porque cuando el Rey entra, Él no solo quiere ser celebrado, Él quiere ser entronado. Él es Rey, Él es Rey. Y si le entregas la casa, esta Semana Santa no va a ser una tradición más, va a ser el comienzo de una transformación más profunda aún del corazón. Va a traer esperanza donde hay desesperanza y va a traer restauración donde el enemigo ha querido hacerte ver que no hay caso, que está todo perdido y que lo hemos intentado. Y hoy el Señor quiere soplar vida sobre tu corazón, sobre tu casa, sobre tus sueños, sobre los planes que Él tiene para ti. Él quiere que no sea una Semana Santa más. Él quiere que tú experimentes una relación más profunda y transformadora con Él, donde Él sopla vida en esas áreas donde solo pensamos que ya hay muerte, hay enfermedad y no hay esperanza. The message of Holy Week is the opposite of despair and the absence of peace. The message of Holy Week is the power of resurrection. God gave his life for you. He went to the cross so that you can live, so that you can have life and life in abundance.
Church, I invite you to stand up. I want us as a church to make a fundamental commitment this week and to say, Lord, this week is going to be different. This is not going to be another week. The enemy, the reality, the clashes, the environment has led me to doubt, has led me to confusion, but this Holy Week I want to focus on you and only on you. I am going to build my trust in you and only in you. Every day of this Holy Week, I am going to declare the power of resurrection over my life. Forgiveness of the cross, the shedding of blood over my sins. Cover me with your blood, with your forgiveness, with your love, with your grace, with your fidelity. But from today, I don't believe in my circumstances, I don't deny them, but I don't let them have the last word in my life, not in my marriage, not in my family, not in my job, not in my crisis, not in my challenge, not in my illness. Holy Week is about declaring and receiving life over each of those areas. I want you to put this prayer on the screen and I want us to make this declaration as a church. Let's pray together, let's make this prayer together, in a loud voice, as a corporative declaration of what Holy Week means to us. Lord Jesus, come into our house. Examine our heart. Cleanse what does not honor you. Heal what is wounded. Break what binds us. Make room for your presence. We want to give you the complete house. In the name of Jesus, amen and amen. Give the Lord a big round of applause. North Place family, don't let this Holy Week pass you by. Don't look at it from afar like the crowd did. Don't live only with tradition. Let this Holy Week come into your house.
This Friday at 6.30, we will have a great experience where we will commemorate the crucifixion. A great moment of reflection, of singing, a different experience to reflect on his death. At 6.30 on Sunday, we will be celebrating his resurrection. But prepare your heart. Don't come here to prepare yourself for Friday at 6.30. Come with a heart full of expectations. Lord, I gave you my temple. Cleanse, sweep, shake, fill, fill. Because I want more of you. And I guarantee that when you come here on Friday, Jesus will have an encounter with you. You will have an encounter with Jesus. And on Sunday, you will have an encounter with the risen Christ. Amen. Gracias por estar con nosotros hoy. Amen. Te invito para que estés con nosotros este próximo domingo. Viernes y domingo, no te lo quieres perder. Que Dios te bendiga, te guarde. Que él haga resplandecer sus rostros sobre ti. Que él sea compasivo contigo y te dé paz en cada área de tu vida. Amén y amén. Gracias por haber estado con nosotros hoy y por haberte mantenido durante toda la programación. Espero que el servicio de hoy haya sido de bendición para ti. Tanto la alabanza como la adoración. Espero que hayan traído esperanza, transformación, y sobre todo propósito en tu vida.
Nos encantaría escuchar de ti. Aquí en pantalla hay información acerca de cómo escribirnos, cómo enviarnos tus peticiones de oración, y cómo dejarnos saber lo que Dios está haciendo en tu vida. Que Dios te guarde y espero verte de nuevo muy pronto.
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