RUT: Arraigada en la Lealtad | Héroes de la Fe
Ordinary people, men and women whose lives were not defined by perfection, but by being deeply rooted in it. Through the promise and the proof, through the value and the calling, their stories remind us that faith does not fade in the storm, but deepens. And now, their stories become our invitation to remain firm and to remain rooted in Christ. Heroes of Faith, rooted edition. My name is Claudia, I am part of the pastoral team here and I have the privilege to continue with this series, Rooted. Wow, this is great. But before getting into the subject, I want to honor my father, my daddy, my daddy, who was birthday yesterday. Our founding pastor, that is not easy to say, 81 years well lived. So when you see him at the exit, you will always see him at the exit. Greet him, give him a big hug, we accept gifts, all that. I say it, I say it for him, right? But how nice, how nice to be together in the house of God. And today we are going to continue, as I told you, with this series of Rooted, which is so special. So let's get into the subject. Look, for technology, it's Apple. For the search engine, it's Google. For social platforms, it's YouTube. For airlines, it's Delta. For online commerce, it's Amazon. I'm surprised that women didn't say Amazon. For fast food, it's Chick-fil-A, the Christian chicken. What am I talking about? You know, in Colombia they told me, Oh, in the United States, there is a fast food restaurant, the Christian chicken. It has to be Chick-fil-A, right? But well, what am I talking about? These are brands that have the highest level of loyalty of their users, in their respective areas. These are companies that have customers who keep coming back over and over again.
They have the highest retention of customers. And this is a crucial indicator. Why? Because if you want to build a business, maintain a business, and grow a business, you need people who have loyalty and who return to your product. But loyalty is not only crucial in business. It's crucial in everything we do. It's crucial for your marriage. It's crucial for your business, your job. It's crucial for the army, right? We need soldiers who are loyal to the cause. It's super, super crucial for our nation, for our church, for everything we do, really. And it's actually something we're seeing less and less. And we need more and more. And people are easily influenced and persuaded by what they see and hear. Today, we have that, in particular, so difficult because with artificial intelligence, we don't even know what is real and what is not real. I've always told this story, but it gave me such an impression to see myself saying, look, here comes Family Fun Night, and I'm making my ad. I did it in Spanish, I did it in English. Someone sent it to me, and I said, I found you making the ad in Portuguese. I don't know who did that. I have no idea.
But they sent me the ad, me speaking Portuguese. It was my voice. It seemed like I was moving my lips. So, today, that's making it a little difficult to know who to be loyal to, or what to be loyal to, right? Loyalty, I'm going to decipher what it says, or the meaning. Loyalty means being faithful, committed, and providing support to a person, group, organization, or set of values, even during difficult times. And there's a book in the Bible that has as its title and main character a woman named Ruth. And I'm going to talk about her today. I think it's one of the main reasons why we're talking about Ruth, not just today, but for years we've been talking about Ruth, is for that specific part, for her loyalty. That loyalty she had, wow. And I'm going to give you a little background of stories. Ruth's story is a love story. That's why I love it. It's one of my favorites. Apart from the fact that it's one of the few women's books in the Bible, it's very special, super easy to read, very short.
And it doesn't seem like it was written by a woman, right? Because it would be a little longer. But it's a story of precious love. Preciosa. Una historia, es más, es una historia de amor tan popular que han escrito películas, han hecho películas, han escrito libros, novelas acerca de esto. Es más, lo ponen en las joyas, en anillos, cuando se van a casar, lo usan mucho en las bodas, en los matrimonios. Así es que es una historia de amor bastante profunda. Algunos dicen que es increíble porque la lealtad que ella tuvo, la historia se trata de la lealtad, primeramente, de una nuera hacia su suegra. Yo soy suegra, yo espero que mis nueras me amen a mí tanto, que tienen esa misma lealtad, ¿verdad? Pero qué linda, linda historia que vemos en Ruth. Y son solo cuatro capítulos, 85 versículos, ¿verdad? Y comienza con tres funerales y termina con un matrimonio y el nacimiento de un bebé. Así es que ahí les dejo para que estén intrigados y van a querer leer todo el libro, ¿verdad? Dios usó la lealtad de una mujer que ni siquiera era judía, ni siquiera era del pueblo de Dios, para asegurarse, escuchen esto bien, para asegurarse de que tú y yo tuviéramos un salvador. En el momento ella no lo sabía. Vamos a ver su historia. Todo empezó con dos personas, dos israelitas llamados Elimelech y Noemi. Estaban casados, tenían dos hijos, Malón y Kelión, y vivían en Belén. Pero se dieron cuenta que en Belén las cosas no estaban bien. Había hambruna, había como una crisis económica, mucha hambre, no había trabajo. Entonces este hombre, este Elimelech, decide empacar sus cosas, empacar a su familia, van a cruzar el río Jordán y se van a ir a la población de Moab. En Moab eso era difícil de por sí, de que una persona se mudara de Belén a Moab, porque Moab o los Moabitas eran considerados personas que eran paganas,
que se habían apartado de Dios. Y de eso vamos a hablar un poquito más en un momento. Y se mudaron para allá porque las cosas allá parecían estar funcionando bien. Estaba bien la economía allá. Pero no mucho tiempo después de que ellos llegaron a Moab, miren lo que les pasa. Elimelech muere. O sea, el papá de la casa, el padre, la cabeza del hogar, muere. Y los dos hijos, pues, empiezan su vida ahí, se casan, y se casan con dos mujeres Moabitas, Orfa y Ruth. Y después de diez años de estar en Moab, los hijos también mueren. Así es que Malón y que León mueren. Ahora Noemi queda con una situación extremadamente difícil, porque queda ella con dos nueras, o sea, tres mujeres viudas, sin hijos, sin ningún tipo de sistema social que las pueda ayudar o apoyar en medio de una hambruna. Y prácticamente esto era una situación imposible. Así es que vemos que Noemi está un poquito desesperada. Y entonces ella dice, ¿sabe qué? Yo creo, yo he escuchado de mis familiares en Belén que la cosa está como mejor en Belén. Yo me voy a devolver. Yo tengo la intención de regresar a mi tierra. Entonces, pues, estas dos chicas empacaron sus cosas y se fueron con ella. Nosotros nos vamos contigo. Entonces, ahí es donde Noemi, esta suegra, les dice algo. Miren, no es buena idea que vengan conmigo. Podría ser hasta peligroso. Porque estas dos mujeres Moabitas iban a ir a un país donde no eran bienvenidas. Donde no conocían a nadie, ¿verdad? Ella les dijo, más bien, ¿por qué no se devuelven a Moab? Devuélvanse a la casa de sus papis. Ustedes son jóvenes todavía.
Tienen la posibilidad de volverse a casar, a tener hijos. ¿Pero qué van a hacer viniéndose conmigo a un lugar extraño para ustedes? Regresen a la casa de sus papis mejor. Y bueno, las dos, no, no queremos irnos contigo. Queremos estar contigo. No, no te acompañamos. Yo me imagino que ellas también sentían la presión de ver a esta mujer sola. Y querían también ayudar de alguna forma u otra. Poco a poco, pues, ella le insistió. Y Orpha dijo, ¿sabes qué? Yo me devuelvo. Lloró, la abrazó, se despidió. Y esta Noemí le dijo, mira Ruth, tu hermana, o sea, tu cuñada, se acaba de ir. Vete tú también. Vete tú también, le dijo. Y toda la historia de este libro depende de lo que ella, lo que Ruth, le va a decir a Noemí. Y lo vamos a ver aquí. Lo vamos a ver aquí en Ruth 1, del 16 al 18. OK. ¿Estamos listos? Dice, pero Ruth respondió, no me pidas que te deje y regrese a mi pueblo. A donde tú vayas, yo iré. Donde quiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Que el Señor me castigue severamente si permito que algo nos separe aparte de la muerte. Y cuando Noemi vio que Ruth estaba decidida a irse con ella, no insistió más. Wow. Miren, así se ve, así huele, así suena la lealtad. Esto es profundísimo. Eso lo leemos así, pero imagínense tú llegar a la conclusión
de decirle esto a esta persona. No, yo me voy contigo. Miren, no fue fácil, no era fácil. Ruth dejó todo lo que era familiar para ella. Dejó su tierra natal, su cultura, su familia, su futuro para permanecer leal a Noemi y seguir al Dios de Israel. Su historia es más que lealdad hacia una persona. Es la historia de un corazón tan arraigado en la lealtad que permaneció firme a través de la pérdida, a través de la incertidumbre y a través del sacrificio y de la espera. Y hoy vamos a aprender tres lecciones de Ruth para mantenernos arraigados en la lealtad. Número uno, la lealtad permanece cuando irse sería más fácil. ¿Sí o no? ¡Qué rico! Fácil, yo me voy. Ay, ¿sabes qué? No, yo no te ayudo. Yo voy allá. Era más fácil quedarse en Moab. Piénselo. Era más fácil tú, como una mujer viuda, joven, regresar, encontrar otro esposo. Después de todo, era tu gente, tu pueblo, tú conocías a todo el mundo. Era más fácil. O ella pensar, ahora una vida de incertidumbre, no sé para dónde voy, no sé si me van a recibir bien, no sé si me van a mirar feo, no sé si me van a despreciar, a echar a un lado porque soy moabita. O sea, todas estas cosas ella lo ha tenido que pensar. Sin embargo, ella le dijo a su suegra todo esto. Nadie la hubiera culpado por haberse ido. Pero Noemí no tenía esposo. Esta era la suegra. Noemí no tenía esposo, no tenía dinero, no tenía futuro que ofrecer. Además, ella estaba no solo en la ruina económica, pero ella estaba deprimida. Porque ahí lo vemos en el capítulo dos, cuando regresan a Belén y ella llega, y todo el mundo decía, llegó, regresó Noemí. Y ella decía, no me digan Noemí. Díganme Mara, porque el Señor, todo lo que me ha dado, esa amargura. Así llegó, toda dramática. Entonces, imagínense, aparte de eso, Ruth tiene que lidiar con esta mujer que está triste, quedó sola, al igual que ella también quedó triste y sola.
Pero lidiando con esto, manejando esta situación de su suegra que estaba tan difícil. Miren, Moab no era más fácil. La lealdad de Ruth fue puesta a prueba por la dificultad. Ella estaba en una tierra extranjera donde no era querida ni aceptada. Era menospreciada. Y esto es lo que, miren, típicamente vemos nosotros. Cuando las relaciones se vuelven difíciles, las personas se van. Cuando servir se vuelve difícil, las personas renuncian. Cuando las circunstancias cambian, los compromisos desaparecen. Miren, yo lo he visto. Yo lo he visto a través de los años aquí en la iglesia. Yo he visto situaciones económicas que han sido difíciles, donde una mujer deja a su cónyuge, deja a su esposo, porque no quiere esa situación difícil financiera. ¿Dónde está la lealtad? La Biblia nos dice en Romanos 12.10. Vamos a leer lo que dice Romanos 12.10. Dicen, ámenselos unos a otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. O sea, el Señor nos está diciendo, no solo a nivel de cónyuge, no solo a nivel de matrimonio, a todo nivel, que nos amemos, que nos respetemos. Y esto lo vemos en Ruth, en esa lealtad que ella tuvo hacia su suegra. La lealtad bíblica va más profundo, permanece arraigada al Señor. La lealtad dice, yo permaneceré fiel aun cuando me cueste. Ahora mi esposo me estaba diciendo, cuando estábamos en la alabanza, cuando Pastor Kiko pasó acá y leyó ese versículo, dijo, guau, qué lindo, que a pesar de todo lo difícil que vivimos, el Señor siempre está con nosotros. Nunca, nunca se va de nosotros.
Qué lindo es saber, esa es la esperanza que Ruth tenía cada día. Ruth fue leal a Noemí, pero más importante aún, fue fiel y leal al Dios de Noemí. Creo que todos esos años que ella veía a su suegra orando, alabando, sirviendo a Dios, aun en Moab, tuvo que ser como contagioso para ella decir, yo no quiero quedarme aquí, yo prefiero irme con esta mujer, yo prefiero irme con mi suegra. y servir al Dios de ella, tu Dios será mi Dios, que lindo. Así es que en ese momento, eso se hizo real en su vida. Cuando Ruth hizo ese juramento de lealdad a Noemí, también lo hizo a Dios, que ahora era su propio Dios, ahora no era el Dios de Noemí, el Dios de mi suegro, de mi suegra, de mi esposo, no, ahora era su Dios. Y Dios está buscando personas cuya lealtad perdure más allá de los sentimientos y permanezca firme a través de los desafíos de la vida. Tantos desafíos que enfrentamos. Ruth nos enseña que la verdadera lealtad permanece aún cuando no sabemos cómo termina la historia. Esa es una de las cosas como que más me angustia a mí. Yo no sé si a ustedes es lo que les gusta como controlar las cosas, ¿verdad? Micromanejar las cosas. Yo quiero ver el rompecabezas ya armado. No lo quiero ver huecos. No quiero ver, ay, no sé qué va aquí. Yo quiero ya saber todo, ¿verdad? Pero tengo que confiar y saber de que Dios sí sabe lo que todo acerca de mi vida y de mi rompecabezas.
Así es que qué lindo es, aún cuando no sabemos cómo terminará la historia nuestra o cómo terminar la historia de nuestros hijos o de un ser querido, sabemos de que Dios sí sabe y Él está en control. Número dos, la lealtad sirve sin buscar reconocimiento. Wow, esto es bien difícil porque como seres humanos, nuestro instinto, nuestro primer instinto es querer ser reconocido. Ay, pero a mí nadie me dice y a mí nadie me, miren, aquí en la iglesia, nada más aquí en la iglesia, casi todos nuestros equipos pasan desapercibidos con excepción a los que se paran aquí en la plataforma porque son más visuales. Pero todos los equipos que están funcionando mientras nosotros estamos aquí durante la semana, oración, ni los voy a mencionar porque son todos, todos. Ahora mismo están una cantidad de equipos funcionando que nosotros no estamos como ni conscientes de que están sucediendo. Así es que la lealtad sirve sin buscar reconocimiento. Vamos a leer en Ruth 2.2, lo que dice, Ruth 2.2 dice, y sucedió que Ruth, la Moabita, dijo a Noemi, permíteme ir al campo a recoger las espigas que vaya dejando alguien a quien yo le agrade. Entonces estamos hablando de un trabajo que ella iba a hacer. Ella iba a ir a un campo donde estaban recogiendo la cebada. Ella iba a ir detrás de los que recogían y lo que dejaban caer, lo que quedaba ahí,
ella lo recogía, okay. Eso era lo que, la intención de ella. Cuando ella llegó a Belén, inmediatamente comenzó a trabajar. Ella no dijo, ay no, ese trabajo no me gusta. Eso es muy por debajo de mí. Ella empezó a trabajar. Ella tenía que hacer lo que era necesario para poder alimentar a su suegra y a ella, para poder vivir. Y fue a los campos de un pariente de Noemi para recoger las espigas que quedaron después, ¿verdad? Y para que ella y Noemi pudieran tener ese sustento diario. Ellas dependían de las leyes que Dios había establecido en Levítico 19. Mira, si ustedes no han leído el Antiguo Testamento, a mí sí me gusta el Antiguo. A mí me gustan los dos, pero el Antiguo Testamento tiene algo tan especial porque la historia de Dios y la historia nuestra empieza desde Génesis hasta Apocalipsis. Y en el Antiguo Testamento vemos un libro que la mayoría de la gente no le gusta mucho que es Levítico porque hay muchas leyes y muchas instancias. Pero Dios hizo todo eso para proteger y cuidar a su pueblo. Porque nos ama tanto, lo hizo para cuidarnos a nosotros. Así es que ahí se estaba poniendo en juego Levítico 19, cuando decía que permitieran que al forastero, al que venía por un día, al que venía viajando en el camino,
al pobre que dejaran recoger las espigas detrás de los recogedores para poder tener sustento y alimento. Es una ley de tener como ese amor y esa consideración y bondad con la gente pobre. Vamos a, como digo, no era un trabajo ni glamuroso ni nada de eso. Quiero que lean en Colosenses 3, 23, uno de los versículos más conocidos, ¿verdad? Y todo lo que hagan, háganlo de corazón como para el Señor y no como para la gente. Y eso es lo que yo veo cuando me imagino a Ruth en ese sol recogiendo esas espigas y ella no está, ahora tengo que recoger esto para poder alimentar a mi suegra, ahora tengo que recoger esto. Yo podría estar en Moab. No, ella simplemente iba y recogía con una buena actitud. Ella confiaba en su Dios. Ella sabía que Dios estaba con ella. Y cada vez que ella entraba en esos campos, ella estaba demostrando lealtad. Volvamos a la historia de Ruth, ¿verdad? Porque esto es lo que sucede cuando fielmente buscas al Señor y no buscas reconocimiento. Acompáñame, vamos a Ruth, al capítulo dos, al cinco. Okay, vamos a estar aquí un ratico, así es que acompáñame, ¿okay?
¿De quién es esta joven? Okay? Okay? So Bo'oz al Capataz de sus cegadores, Bo'oz era el dueño de toda esa tierra, es una joven moabita que volvió de la tierra de Moab con Noemí, le contestó el Capataz. Ella me rogó que la dejara recoger espigas de entre las gavillas, detrás de los cegadores, no ha dejado de trabajar desde esta mañana que entró en el campo, vemos que trabaja duro, ¿verdad? Hasta ahora que ha venido a descansar un rato en el cobertizo. Entonces, Bo'oz dijo a Ruth, escucha hija mía, no vayas a recoger espigas a otro campo ni te alejes de aquí, quédate junto a mis criadas, fíjate bien en el campo donde se esté cosechando y síguelas, ya les ordené a los criados que no te molesten y cuando tengas sed, ve a donde están las vasijas y bebe de agua que los criados hayan sacado. Wow, ok, yo no sé si ustedes ven aquí, yo leo entre las líneas, ¿verdad? Y yo veo tanto amor, protección, este hombre llegó y dijo wow, miren, el libro no lo dice, ok, en la Biblia no lo menciona, no menciona nada acerca de su apariencia física, de Ruth, no dice que Bo'oz la miró y dijo wow, ¿quién es esta chica? No, no, siempre que dijo algo era hablando de su carácter, siempre, pero yo sé en mi corazón de corazones que ella tenía que ser bien bonita y le llamó la atención y él dijo, ¿quién es esta chica? ¿A quién le pertenece? ¿De qué familia? ¿Con quién vino? Él lo que quería saber prácticamente era, ¿es casada? Eso es lo que él quería saber, ¿verdad? Pero qué lindo ver cómo él, ahí vemos la protección de Bo'oz sobre ella inmediatamente. Miren, ella estaba siendo leal, sirviendo sin buscar reconocimiento, sin embargo, lo está recibiendo de Bo'oz. Bo'oz se dio cuenta de lo que ella estaba haciendo. Miren, lo que tú haces para el Señor no pasa desapercibido. Si tú dices, mira, nadie me vio, nadie me reconoció, tranquilo, tranquila, el Señor está viendo lo que tú haces y eso es lo más importante, esa audiencia de uno que necesitamos. A veces estamos tan enfocados en que hay otras personas me estén mirando y servimos de una manera que, ay, como nadie me reconoció. No, vamos a tomar el ejemplo de Ruth. Qué lindo, ¿verdad? Eso era el tipo, yo le voy a cambiar la letra. Ella de barrio pobre del centro de la ciudad. Él era clase alta para
decir, ¿verdad? El típico, típica historia de amor, pero era al revés, ¿verdad? Él era un hombre distinguido, líder de su comunidad, bastante rico, con muchas tierras, muchas pertenencias, muchos criados, y ella era pobre, ella era moabita, que era considerado como una plaga. Y miren, eso era considerado como una plaga porque los moabitas habían sido, no eran leales a Dios, no eran fieles a Dios. Es más, también trataron de conseguir que otras personas siguieran a estos falsos dioses. Estaban en puntos políticos diferentes, en pueblos opuestos, y por muchos, por muchos años ellos habían oprimido físicamente, emocionalmente sus tierras. Habían oprimido al pueblo de Israel, por eso había esa enemistad. Vamos a seguir en Ruth 2.11, miren lo que dice, Ya me han contado, respondió vos, todo lo que has hecho por tu suegra desde que murió tu esposo. Ya la he escuchado, como dejaste padre y madre y la tierra donde naciste, y viniste a vivir con un pueblo que antes no conocías. Que el Señor te recompense por lo que has hecho, que el Señor Dios de Israel bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te lo pague con creces. Wow, la está protegiendo, está dándole como favores extras que otras personas no están recibiendo, verdad, y está orando por ella. Esto es hermoso, hermoso lo que vemos aquí. Vamos a ir al próximo aquí, al 15. Después cuando ella se levantó a recoger espigas, él dio estas órdenes a sus criados. Escuchen estas órdenes, esto está bueno. Aún cuando saque espiga de las gavillas, o sea de los grupitos esos, los bonches de cebada, de las gavillas mismas, no la hagan pasar vergüenza, o sea no la vayan a hacer sentir mal. Más bien dejen caer algunas espigas de los manojos para que ellas las recojas y no la reprendan. Qué lindo, qué lindo es eso y no la reprendan. Miren que a él todo el tiempo la estaba protegiendo, la estaba cuidando y vemos esa protección de Dios sobre nuestra vida cuando hacemos las cosas sin buscar ese reconocimiento. Cuando tú eres leal a Dios y a su pueblo Dios te va a reconocer y te va a recompensar. Ruth no estaba tratando de ser recompensada o reconocida, pero su lealtad, su lealtad y servicio hacia Noemi estaban ganando reconocimiento ante los ojos de Boaz. Qué lindo, ¿verdad? Boaz estaba enamorando de ella. Y el reino de Dios, miren, avanza gracias a personas leales. Así es como edificamos la iglesia. Yo pregunto a ustedes, o nos pregunto a todos nosotros,
¿eres tú una persona que siempre está presente? ¿Una persona que sirve? ¿Una persona que ora? ¿Una persona que permanece fiel aún cuando nadie lo nota? Dios ve cada acto de lealdad que tú haces. Tu lealtad a Dios no pasa desapercibida. Así es que, número uno, la lealtad permanece cuando irse sería más fácil. Número dos, la lealtad sirve sin buscar reconocimiento. Y número tres, la lealtad confía en el plan de Dios durante la espera. ¿Cuánto de ustedes le gusta esperar? ¿Sí? Wow, yo estaba viendo ayer que cuando iba a ver el partido de Colombia, por eso mi equipo es Jesucristo, ¿verdad? Porque, oh, my goodness. Miren, estaba viendo las imágenes allá en el Bayfront Park de la cantidad de camisetas amarillas que querían entrar a ese lugar para poder ver el partido. Y se quedaron miles y miles de personas por fuera, ¿verdad? En filas por horas, desde yo no sé qué hora, estaban ya personas ahí esperando en fila. ¿Cuánto le gusta esperar? Disney es el lugar perfecto. Si tú quieres, Señor, trata con mi paciencia. Quiero aprender a esperar, ve a Disney. Ay, me quiero montar en esa atracción que dura dos minutos y voy a estar parada en fila tres horas. Wow. Les recomiendo que se lleven la Biblia aquí en el teléfono,
leanla, prediquen ahí a todos los compañeros. Porque, wow, qué espera. Pero la lealtad confía en el plan de Dios durante la espera. Y esta es una de las cosas más difíciles. El libro de Ruth está lleno de espera. Espera en medio del dolor. Espera en medio de la incertidumbre. Espera en medio de la pobreza. Espera en que Dios proveerá. Ruth no podía ver lo que Dios estaba haciendo detrás de la escena, pero Dios estaba obrando todo el tiempo. Mientras Ruth recogía espigas, Dios estaba preparando el corazón de vos. Mientras Ruth servía a Noemí, Dios estaba preparando la redención. Mientras Ruth simplemente permanecía fiel, Dios estaba escribiendo una historia mucho más grande. Vamos a leer en Habakkuk 2.3. Aunque parezca que se demora en llegar, ahí llena el blanco, lo que sea que estás esperando, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará. ¿Qué significa esto? El Señor conoce el tiempo y Él sabe cuándo. Yo sé que a veces el tiempo nuestro no es el de Dios. Y nosotros queremos microondas y Él está como en una de esas ollas lentas, el crock pot que se dura horas, toda la noche cocinando, ¿verdad? Y nosotros decimos, pero Señor, el microondas es lo que yo quiero.
Pero el Señor está haciendo algo. Él se está moviendo. Y aunque la promesa de Dios parezca estar tomando mucho tiempo, sé paciente y sigue confiando. Lo que Dios te ha prometido sucederá cuando sea el momento adecuado. Y así, Noemi, amén. Así, Noemi, no toque vos. Miren, las suegras, las mamis, nosotros tenemos así como que el Señor Dios, como que así como en unción del Espíritu Santo extra. Nosotros vemos cositas como que de pronto otras personas no ven. Noemi notó que vos estaba interesado en Ruth. Y entonces, ella le dijo a Ruth que se bañara, que se pusiera desodorante, un poquito de perfume, que dejara sus vestidos o sus ropas de viuda. Y le envió a ver a vos, luciendo bien, oliendo muy rico, para decirle, como ya que vos era un pariente cercano de Elimelech, el esposo de Noemi, él podía redimirlas. Miren qué lindo es esto. Esto todavía se practica en la cultura judía, por cierto. Por ejemplo, que si el esposo de una mujer se muere y tiene un hermano soltero, él puede tomar ese lugar para seguir la descendencia de su hermano. ¿Verdad? Y entonces, cuando vemos esto, Noemi, Y dijo, wow, ¿sabes qué? Él te dio todos esos permisos. Y tú viniste con comidita extra.
¿Quién te dio todos esos permisos? Ah, no, vos, el dueño. Él me dio todo eso. Ah. Le dijo, yo sé. ¿Sabes qué? Es bueno dejarse guiar por las mamis a veces. Si es una mamá de Dios, si es una mujer de Dios, si es una suegra de Dios, déjense guiar por mujeres que ya han vivido un poquito más. Nosotros sabemos, ¿verdad? Nosotros ya sabemos. Ella decía, yo sé lo que tengo que hacer. Te voy a mandar allá. Y, ¿sabes qué hizo Ruth? Ruth obedeció. Se bañó, se emperfumó, se puso ropa bonita, se fue, hizo todo. No le voy a decir todo el cuento porque es muy largo, pero tienen que leerlo en Ruth. Y fue, hizo algo bien específico que Noemí le instruyó a hacer. Y, básicamente, ella le estaba diciendo a vos, vos, ¿te quieres casar conmigo? ¿Quieres redimirme? ¿You know? Pero sin decirlo. Y vos entendió clarito. Y yo me imagino la sonrisa, como que, mm. Pero sucedía algo, ¿verdad? Que había otro pariente más cercano.
Y, entonces, vos dijo, hija mía, quédate tranquila, yo me encargo. Tú vete a casa. Y le dijo, quítate como un chal, así como un abriguito, quítatelo. Ella se lo quitó, ábrelo. Y empezó a ponerle comida. Yo me imagino, yo me imagino el propio picnic, ¿verdad? Y le dio una cantidad de comida. Ella lo recogió y se lo llevó a su suegra. Dijo, no puedes llegar a la casa de tu suegra con las manos vacías. Y cuando ella regresó, la suegra dijo, wow. Noemí dijo, OK, la cosa va bien. Al día siguiente, él diligentemente fue a las puertas de la ciudad. Y, entonces, cuando, eh, amigo, vio al amigo, ¿verdad? Al pariente más cercano. Le dije, ven acá, mi amigo. Y habló con él, mira, nuestro pariente Elimelech, tú puedes redimir sus tierras. O sea, un pariente que podía redimir, básicamente tenía que comprar las tierras de ese pariente difunto. Comprar las tierras le iba a dar seguridad y estabilidad económica a esas mujeres que quedaban y a la familia que quedaba. Se tenía que casar, en este caso con Ruth, y darle descendencia. Porque la descendencia de Elimelech y sus hijos de Malón
y Kelion tenía que seguir. Pero, cuando este hombre dijo, uy, sí, yo quiero redimir esa tierra. Yo me imagino vos sufriendo. Pero, cuando vos le dijo, ah, pero te tienes que casar con Ruth, la moabita. Yo me imagino, uy, la moabita, qué horrible, ¿verdad? Y el hombre dijo, uy, no, no, no, no, no, no, yo no me quiero casar con ella. Así le dijo. No, no, no, yo tengo, yo no quiero enredar la descendencia de mis hijos. Porque ya él tenía sus hijos y la herencia de sus hijos se iba a enredar ahí con otra persona más y otra descendencia. Él dijo, no, no, mejor redímela tú. Y él dijo, bueno, si me toca a mí, lo voy a hacer yo. Los sacrificios que tenemos que hacer en la vida. ¿Verdad? Pero, qué lindo cómo Dios usó a Noemi para ayudar a Ruth a desenvolverse. Escuchen esto, dentro de las costumbres y la cultura que ella no conocía. Así nos pasa. Muchas personas llegan por primera vez a la iglesia o de pronto tú te encuentras en ese lugar donde yo apenas estoy conociendo el Señor y tú necesitas ser guiado por una comunidad que te ama y que quiere lo mejor para ti. Un grupo donde la persona ore por ti, te guíe, te ayude a crecer.
Qué lindo es entender y saber que nosotros también podemos tener eso. Y nosotros podemos ser eso que hizo Noemi para otra persona. ¿Verdad? Qué lindo. Vamos a leer en Ruth 4, 13 al 17. Así que vos llevó a Ruth a su casa y la hizo su esposa. Cuando se acostó con ella, el Señor permitió que quedara embarazada y diera a luz un hijo. Entonces, las mujeres del pueblo le dijeron a Noemi, alabado sea el Señor que te ha dado ahora un redentor para tu familia. Que este niño sea famoso en Israel. Que él restaure tu juventud y te cuide en tu vejez, pues es el hijo de tu nuera que te ama, escuchen esto, y que te ha tratado mejor que siete hijos. Miren, ustedes no entienden de pronto esto, lo que era en esta cultura. Tener un hijo varón era lo que uno quería hacer. Y decir que tu nuera que te ama, esta mujer que te ama y te ha tratado mejor que siete hijos, esto era grande, del testimonio de la lealtad de Ruth. Qué belleza, qué belleza ver cómo esto se desenvuelve. Entonces, Noemi tomó al niño, lo abrazó contra su pecho y cuidó de él como si fuera su propio hijo. Las vecinas decían, por fin, ahora Noemi tiene nuevamente un hijo y le pusieron por nombre Obed. Él llegó a ser el padre de Isaí y el abuelo de David, del rey David. ¿Se acuerdan? ¿Goliath? ¿David?
Wow. Qué hermoso esta historia. Se casaron. Pero mucho, escuchenme, mucho más que una historia de amor y la chica consiguió al galán. No, no, no. En todo esto, de ella recoger, de ella ir a trabajar duro, de ella de pronto sentirse asustada, todo este proceso que sucedió, en todo eso, no era para una historia de amor. El Señor estaba haciendo algo grande, estaba preparando el camino para la descendencia, para la línea de sangre de donde iba a venir Jesús. Por eso, ¿se acuerdan que yo les dije? Wow, cómo el Señor usó a una mujer, Moabita, una mujer que no era judía, que no era del pueblo de Dios, para traer un salvador para ti y para mí. Eso es grande. Eso es grande. Piensen en esto. Una viuda extranjera llegó a formar parte de la geneología del Mesías Jesús. ¿Por qué? ¿Por qué? Porque ella fue leal, por su lealtad. A veces la lealtad requiere esperar. Quizás tú en este momento estás en un momento de espera. De pronto quieres un avance en tu trabajo. De pronto estás esperando una sanidad. De pronto estás esperando el regreso de un hijo o de una hija pródiga. La respuesta a una oración. Una nueva oportunidad. ¿Qué es lo que quieres? La tentación durante la espera va a ser rendirse. Me doy por vencido. Pero Ruth nos recuerda de que Dios está orando aún cuando no podemos verlo. Esto es gigante. La lealtad dice, confío en Dios aún antes de entender lo que Él está haciendo. Su lealtad fluía del compromiso que ella tenía con el Señor.
No sólo con Noemí. Pero qué lindo es ver que cuando honramos a Dios y honramos a otras personas, Dios se mueve de una manera poderosa. Miren, ella estaba arraigada en lealtad. Dios transformó su historia. Su lealtad permanece cuando irse es más fácil. Su lealtad sirvió sin buscar reconocimiento. Su lealtad confió en Dios durante las temporadas de espera. Dios la honró de una manera que ella jamás se hubiese imaginado. ¿Estoy siendo yo leal sólo cuando la vida es fácil? ¿Soy fiel cuando nadie está observándome? ¿Soy fiel a Dios cuando estoy esperando en ese tiempo de espera? Miren, el mundo celebra el talento y la influencia y el éxito. Eso es lo que el mundo celebra. Pero Dios honra la fidelidad y la lealtad. Siempre. Que lleguemos a ser personas cuyas raíces profundicen en la fidelidad a Dios. Que como Ruth permanezcamos firmes sin importar la temporada que estamos enfrentando. Yo sé, yo sé que esto es bien difícil. Yo sé que a veces pasamos por cosas que son duras. Pero el Señor está contigo. No se te olvide eso. Quiero cerrar con este versículo en Gálatas 6.9. Esto parece difícil. Y es difícil. Pero tenemos que hacerlo. No nos cansemos de hacer el bien. Porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Y eso es lo que hizo Ruth. Miren, yo no creo que Ruth cuando empezó su historia de casarse en Moab con un hombre israelita.
Yo creo que ella nunca pensó que iba a ser parte de ese linaje de un Salvador. Ella no tenía la menor idea. Pero ella permitió que el amor por Dios y el amor por su suegra la acercaran a Dios. Esto es grande. Yo quiero que oremos. Yo quiero que cierren sus ojos. Vamos a hacer dos oraciones. Y la primera es por este mensaje que hemos escuchado. Porque esto no se puede quedar así. Señor, venimos ante ti, Padre. Confiando de que tú tienes un plan y un propósito más grande de lo que podemos ver. Señor, haz de nosotros personas que estemos arraigadas en lealtad. Ayúdanos a permanecer fieles aun cuando la vida sea difícil. Señor, sabemos que vamos a enfrentar cosas difíciles. Pero tú nos das la fortaleza para enfrentar todo. Tu palabra cada día nos levanta. Señor, la presencia tuya en nuestra vida nos da esa fortaleza que necesitamos y esa guianza. Lord, help us to serve without seeking recognition, Lord. Let everything we do, we do it because we love you and we glorify you. Lord, let everything we do, Lord, as the word says, that my right hand does not know what the left hand is doing, without expecting anything in return, simply because we want to honor you. Lord, help us to trust you during the waiting seasons. Lord, sometimes we are waiting for a long time. Lord, but let us never give up,
knowing that you have the answer, Lord. Let our loyalty reflect your fidelity towards us. In the name of Jesus we pray. Amen and amen.
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