Las Piedras Que No Podemos Olvidar| Pastor John Cruz | Northplace Church Español
Saludos, mi nombre es John Cruz y soy el pastor de North Place en Español, aquí en el área de Dallas-Fort Worth, y durante los últimos 25 años he tenido la oportunidad de pastorear un grupo de personas increíbles en distintos campuses, distintas localizaciones, y hoy ustedes son una de esas localizaciones. Me siento honrado, privilegiado, y realmente es un regalo de Dios poder llegar hasta ti, poder llegar hasta ustedes, ahí donde estás, con el mensaje de esperanza, un mensaje del evangelio, un mensaje transformador, dejándote saber que Dios es un Dios que te ama. El Dios en el que yo confío tiene planes para ti de transformarte y demostrarte un propósito que tiene para tu vida. Quiero que sepas que eres parte de nuestra familia espiritual y que estamos orgullosos de que hoy te hayas conectado a nosotros. Regreso al final de la programación para darte información importante. Gracias por conectarte con nosotros hoy. Te alabo en el valle, te alabo en el monte. Te alabo en el día, te alabo en la noche. Te alabo en el medio, estando rodeado. Que cuando alabo, tú estás a mi lado. Mientras en el viento, mi alma canta. Te alabo a vos, mi corazón. Te alabo a vos, mi corazón. Te alabo al sentido, y aun cuando no. Te alabo en el ser, que estás en control. Es más que un sentido, es adoración. Que cuando alabo, tú estás a mi lado. Mientras en el viento, mi alma canta. Te alabo a vos, mi corazón. Te alabo a vos, mi corazón. Te alabo en el ser, que estás en control. Es más que un sentido, es adoración. Que cuando alabo, tú estás en control. Es más que un sentido, es adoración. Te alabo a vos, te alabo a vos. Alabo al que reina, alabo al Señor.
Alabo aquel que la tumba venció. Alabo al que es bueno, alabo al que es fiel. Alabo porque no hay otro. Alabo al que reina, alabo al Señor. Alabo aquel que la tumba venció. Alabo al que es bueno, alabo al que es fiel. Alabo porque no hay otro. Alabo a vos, mi corazón. Alabo a vos, mi corazón. Alabo a vos, mi corazón. Alabo a vos, mi corazón. No me dependo, mi Dios vivo está. Cómo me voy a callar. No me dependo, mi Dios vivo está. No me dependo, mi Dios vivo está. Cómo me voy a callar. Ah, ah, ah. Mi corazón. ♪♪ ♪♪ Bienvenidos, familia North Place. Qué bueno es estar en la casa del Señor. Hay muchas razones para adorar y exaltar el nombre de Cristo. Hay agradecimiento porque Él ha sido fiel. Hay gozo porque Él es el que nos sostiene. Pero sobre todo, Él merece toda nuestra alabanza y toda nuestra adoración. Te invitamos a que te unas con nosotros. Levantas tus manos ahí donde estás. Señor, te entregamos toda la honra y toda la gloria
porque solo tú eres digno, Jesús. Te adoramos en ese lugar, Señor. Recibe nuestra adoración. ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪
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Vidas, gracias porque nos amas y gracias porque buscas lo bueno para nosotros Le damos gracias por el cambio, la transformación que ha ocurrido en Nosotros, le damos gracias que podemos levantar las manos y decir tú eres digno Porque no hay nadie como tú, nuestras vidas están en tus manos, sigue Transformando nuestras vidas, sigue cambiando nuestros corazones, sigue Moldeandonos más como tú señor, te damos nuestra vida en adoración, gracias por Todo lo que haces, en el nombre de Jesús, amén y amén Bienvenidos, este fin de semana celebramos Memorial Day, es un día muy particular en Este país, para muchos significa el comienzo del verano, para otros significa Carne asada y para otros significa se acabaron las clases, así que llegamos en Una congregación como esta con distintas perspectivas acerca de lo que es Memorial Day, para algunos Memorial Day es simplemente algo que ocurre en la Cultura americana, para otros aunque lleva mucho tiempo aquí realmente no hay Una conexión, pero la esencia de lo que es el día de la conmemoración o el día De Memorial Day, es importante porque están conmemorando a hombres y mujeres Que dieron su vida en el servicio militar y entonces yo quería compartir Eso porque independientemente de dónde nos encontramos, sea que recién hayamos Llegado aquí o simplemente vemos este fin de semana como parte de la cultura, hay Algo que como latinoamericanos, como seres humanos, es importante para todos y es Que hay momentos en la vida que no podemos olvidar, hay momentos en la vida En que no podemos olvidar, hay sacrificios que no debemos olvidar, hay Personas que no debemos olvidar, hay temporadas en la vida que no debemos Olvidar y hay formas en que Dios nos sostuvo en nuestro pasado que no debemos Olvidar y por eso quería platicar hoy porque una de las de este tema es Recordar, de conmemorar, de lo que es tomar lo que la cultura nos ofrece, una de Las enfermedades del alma más peligrosas no es el dolor del alma, una de las Enfermedades más peligrosas del alma es el olvido, es el olvido, olvidamos de Donde Dios nos sacó, olvidamos cuando Dios nos sostuvo, olvidamos las lágrimas de Otros que sembraron para que nosotros hoy pudiésemos cosechar, olvidamos la Gracia de Dios que nos alcanzó y sabe lo que ocurre que cuando nosotros
Olvidamos nos volvemos ingratos, cuando olvidamos nos volvemos arrogantes Orgullosos, cuando olvidamos empezamos a vivir como si nosotros hubiésemos llegado Hasta donde estamos solitos, pensamos yo llegué aquí por mi propio mérito pero la Biblia nos enseña que el pueblo de Dios no vive en el olvido, nos enseña de hecho El pueblo de Dios aprende a recordar y es importante que recordemos no para Quedarnos en el pasado sino para vivir con gratitud, con humildad y con Responsabilidad, por eso quiero entonces platicar un poco bajo el tema las Piedras que no podemos olvidar, las piedras que no podemos olvidar y quiero Que vayamos juntos a Josué capítulo 4, aquí nos encontramos en que el pueblo de Israel acaba de cruzar el Jordán después de casi 40 años en el desierto Después de promesas, luchas, entierro y cansancio finalmente están entrando en la Tierra que Dios les había prometido, un recorrido que apenas le pudo haber Tomado tres semanas, le tomó 40 años y cuando están a punto de heredar la Promesa y recibir la promesa de Dios, Dios le dice algo a Josué, él le dice Josué Yo quiero que tomes unas piedras del Jordán, quiero que tomes 12 piedras del Jordán y las levantes como un memorial, yo quiero que leamos los versos del 6 al 7 del capítulo 4 y dice y servirán como señal entre ustedes en el futuro cuando Sus hijos les pregunten por qué están estas 12 piedras aquí, por qué están Estas piedras aquí, ustedes responderán el día en que el arca del pacto del Señor cruzó el Jordán, las aguas del río se dividieron frente a ella, para nosotros The Israelites, these stones that are here, are a permanent memory of that great feat. These stones will remain as a reminder in the people of Israel forever. God doesn't tell them, cross the Jordan and continue as if nothing had happened. Really, God tells them, stop, pick up stones, mark this moment,
because one day your children will ask you, what does this mean? And you will have the opportunity to tell them the story. And this is significant for today, especially for the parents and grandparents, or future parents and future grandparents who are here. Don't let the next generation inherit the land, but lose their memory. Listen to this carefully. The stones of Jose IV were not decorations, they were not empty monuments, they were witnesses. Each stone said, God opened the way for us. Each stone said, God was faithful. Each stone said, we didn't get here alone. And I think each one of us has stones like that. Throughout our history, there are moments when they mark us. They are stones that have marked us, and perhaps they are not literal stones, but they are memories, they are seasons, they are moments, they are places, they are stories, that when we look at them carefully, they remind us, God was there. God was with us. Because remembering, one of the things it does is it helps us recognize God's faithfulness. It helps you recognize, I think,
and remember a very difficult season for us was the subsequent season on September 11, 2001. I worked at that time in the tourism industry, all of Latin America, but we had just moved here to Dallas. And you know that after that event, the tourism industry was severely hit. And for seven months, seven months I didn't earn my salary. And it wasn't just a national crisis for us, it was a family crisis, because we didn't really have anything to eat, we weren't making any money. There was uncertainty in the world, but there was also uncertainty in our home. We had two small children, exorbitant medical debts. It hadn't even been a year since we had arrived here, we didn't have close family at that time, we had just arrived in Texas. And we were trying to build a new life in a new place. And when I look back at that time when we arrived in January of the year 2000, honestly, Nair and I, we looked at each other and asked ourselves, how did we do it? How did we do it? How did we survive that season? We saw the checkbook, the savings account,
and no other account existed. And there were a lot of zeros. And we said, how? How did we keep walking? How did we not fall apart? Because really, at that time, we were alone. But there's only one answer. God was faithful. God was faithful. I'm not saying it was easy. Amen. Let's give him the glory. I'm not saying it was easy, I'm not saying there was no fear, I'm not saying there were no nights of anxiety and nights of many, many tears. But when we look back, we look and we see a stone. A stone that says, God held us. A stone that says, God opened the way. A stone that says, and tells us as a family, God was our provider. We didn't get here alone. And maybe someone is in this place and has stones like ours. A disease that you didn't know how you were going to face. An economic season that seemed impossible. A marriage that God held. A change that you didn't understand, or a grief that you thought you weren't going to survive.
Or a beginning in this country similar to ours, or that maybe was harder than what people around you ever imagined. But today God tells us, and reminds us, don't forget, pick up a stone, and tell your story. Don't forget, pick up a stone, and tell your story. Because remembering is not denying the pain. Remembering is not denying the pain. Reconocer a Dios. Reconocer que el estuvo presente en medio del dolor. La fe, la fe, no dice nunca sufrimos. La fe dice sufrimos, pero no estuvimos solos. Y alguna de las piedras más poderosas en mi vida son temporadas las cuales no quiero volver a atravesar. Porque fueron difíciles, duras, no quiero volverlas a repetir. Pero hoy puedo mirar atrás y decir, si Dios me sostuvo allí, me sostendrá en mi presente. Si Él me sostuvo y fue fiel en mi pasado, Él me sostendrá y será fiel en mi presente. Amen. Amen. Amen. Recordar no solo nos ayuda a reconocer. No solo nos ayuda a reconocer la fidelidad de Dios en la crisis, recordar nos protege en la bendición. Porque a veces pensamos que el mayor peligro espiritual viene cuando estamos en necesidad. Pero Deuteronomio 8, si saltas ahí, y quiero que lo leas en la semana,
nos enseña que también hay un peligro grandísimo y exorbitante cuando estamos en la abundancia. No es solo el desierto. Si bien recordar nos ayuda a reconocer la fidelidad de Dios, lo segundo que quería compartir hoy recordar nos libra de la ingratitud. Dios le dice a Israel en el verso 11 del capítulo 8, cuando entres a la tierra, cuando tengas casa, cuando comas y te sacias, cuando tengas prosperidad, cuídate de no olvidarte del Señor. Dios no solo les advierte en el desierto, les advierte cuando estés en la tierra prometida. Porque bien el desierto puede producir dependencia, pero la abundancia puede producir arrogancia. El desierto nos lleva a orar, no me queda otra que tirarme de rodillas porque no tengo nada más. Pero cuando llega la abundancia, nos puede hacer pensar todo lo que he hecho, todo lo que logré. Y yo tengo que confesar esto, a veces yo miro mi vida, o la foto de lo que es mi vida, miro las oportunidades que Dios nos ha dado, miro a nuestros hijos, y miro todo lo que nos ha permitido vivir en este país. Y si no tengo cuidado, hago lo que Dios nos advierte en Deuteronomio 8. Puedo empezar a quejarme por lo que todavía no tengo. Puedo mirar lo que me falta por hacer.
Puedo comparar con otros, o puedo sentir que necesito más, o inclusive puedo olvidar, pero entonces es que a veces siento que Dios me recuerda, John, acuérdate dónde empezaste. Acuerda de dónde vienes y de dónde te saqué. Nair y yo llegamos aquí con dos maletas y una niña de seis meses. Eso fue todo lo que traímos. Dos maletas, quizás tres. Yo traía una, Nair traía dos. Llegamos sin nada. Yo sé que muchos de nosotros llegamos sin nada, y a veces pienso, si cuando yo era pequeño, alguien me hubiese mostrado una foto de mi vida actual, yo hubiese dicho, esas son gente privilegiada. Esas son gente millonaria, hubiese dicho yo. Y no solo hablo de bendiciones materiales, sino todo lo que representa. Paz, familia, propósitos, oportunidades. Una iglesia, una familia de fe increíble. Me ha regalado amigos, hijos que caminan con Dios, un matrimonio que ha sido sostenido por la gracia de Dios. Y cuando yo olvido eso, me vuelvo ingrato. Me vuelvo ingrato. No porque Dios haya dejado de ser bueno, sino porque mi memoria se enfermó. Lo que Dios le advierte a su pueblo en Deuteronomio 8, capítulo 11.
La ingratitud muchas veces no nace de la falta de bendición. La ingratitud nace de una memoria corta. La ingratitud nace de la enfermedad del alma de olvidar, de olvidar sus beneficios, de olvidar quién él es, de olvidar su fidelidad. Por eso recordar es una disciplina espiritual. No hay nada más espiritual que tú y yo podamos hacer que recordar. Recordar nos devuelve la perspectiva. Recordar nos baja el orgullo como tres rayitas. or four. Recordar nos limpia de la queja. Y recordar nos enseña a decir, Señor, gracias. Yo no estaría aquí sin tu gracia. Yo no estaría aquí sin tu gracia. Hay gente que vive frustrada, no porque Dios no haya sido bueno, sino porque se acostumbró demasiado rápido a la bendición. Y cuando nos acostumbramos a la gracia, dejamos de verla como regalo y empezamos a verla como derecho. Pero Memorial Day nos recuerda, aprovechar que estamos en este país, nos recuerda algo. La libertad tiene un costo. Hubo hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad. Pero la Biblia, la palabra de Dios, nos recuerda de algo más profundo todavía. Todo, diga todo, todo lo que tenemos es gracia.
Todo lo que tenemos, la salvación es gracia, la vida es gracia, la familia es gracia, la fe nos ha sido dado por gracia, la provisión es gracia, el perdón es gracia. El corazón agradecido no es el corazón que tiene todo lo que quiere. Piensa en esto por un momento. El corazón agradecido es el corazón que recuerda todo lo que ha recibido. Por eso Josué 4, en ese capítulo, Dios nos manda, Dios envía a su pueblo a levantar piedras, pero no fue solo para la generación que cruzó el Jordán. Dios le dice, cuando tus hijos te pregunten. Esto es bien importante, sobre todo en el contexto o la coyuntura cultural en la que vivimos y ese detalle es poderosísimo. Porque la cultura te dice, ni le hables a tus hijos de religión, deja que cada cual tome su camino y que cada cual tome y decida su propia vida. No hay cosa más contraria a lo que enseña la palabra de Dios y lo que enseña el Evangelio. Josué 4 dice, cuando tus hijos te pregunten. ¿Por qué? Porque recordar nos ayuda a transmitir legado. Escuchen esto bien. El memorial no era solo para mirar hacia atrás, era para formar hacia adelante.
Las piedras eran una herramienta de disipulado, eran una conversación generacional, eran una manera de decirle, hijos, esta es nuestra historia. Esta es nuestra historia. Dios fue fiel. Dios abrió camino donde no lo había y Dios nos trajo hasta aquí, nos llegamos solitos. Este es el peligro. Lo que una generación olvida, la próxima generación no puede heredarlo. Lo que tú no le transmites a tu generación próxima, no lo pueden heredar. Hace poco más de un año, Nair y yo decidimos ser más intencionales en el área del legado. ¿Qué legado vamos a dejarle? Sobre todo el legado espiritual, el legado de valores, sobre todo. Y decidimos tomar tiempo para dejar y transmitir un legado. No queríamos asumir que nuestros hijos simplemente iban a entender nuestra historia. No queremos asumir ni queríamos que, por haberla escuchado de forma tan repetida, ya la habían recibido. No queríamos asumir que la fe se transmite automáticamente y mucho menos por osmosis. Porque la fe no es un accidente. La fe se cultiva. La fe se modela. No perfecta, pero se modela.
La fe se cuenta. La fe se celebra. La fe se transmite. Así que Nair y yo comenzamos a planificar un viaje. Y hace un mes, un mes y tanto, pudimos llevarlo a mi pueblo, a nuestros hijos y a su pueblo. Y usted diría, pero eso parece cosa de loco. Y desde afuera, perfectamente el que no lo entiende diría exactamente lo mismo. Pero allí en ese viaje comenzamos a compartir y a recordar. Caminamos por lugares que para otros no tienen ningún significado, como escuelas abandonadas, iglesias abandonadas y calles destruidas. Pero allí les mostramos lugares donde ocurrieron cosas buenas. Demostramos lugares donde ocurrieron cosas no tan buenas que provocaron dolor y pérdida. Lugares que nos formaron. Lugares que nos golpearon. Lugares donde aprendimos y lugares donde Dios sembró algo en nosotros. Les hablamos de nuestra familia. familia, les hablamos de la fe que recibimos. Les hablamos de las personas que oraron, de gente que nos ayudó, de amigos que se convirtieron en hermanos, de mentores que nos abrieron el camino
y de momentos duros que nos enseñaron a depender de Dios. Les hablamos de nuestros valores. Les dijimos por qué para nosotros la fe es primero. Primero que nada. ¿Por qué la educación importa? ¿Por qué servimos a otros sin detenerlos? ¿Por qué amamos tanto la iglesia? Como familia, le enseñamos y le hablamos por qué la misión de Cristo es más grande para nosotros que nuestra comodidad. ¿Por qué no vivimos solo para nosotros? Porque somos una familia que quiere honrar a Dios. Y quiero decirte algo. Nuestros hijos ya habían escuchado muchas, muchas de esas historias, pero no fue hasta estar allí que algo los marcó a cada uno de manera diferente. Porque una cosa es escuchar la historia en la sala de tu casa y otra cosa es caminar en el lugar donde la historia ocurrió. No es lo mismo ver fotos de Israel que usted estar en Israel. Se lo digo por experiencia propia. La Biblia se convierte en algo de tercera dimensión. Y pensando no solo en eso, sino pensando en la importancia del legado espiritual para nuestra familia, para tu familia, decidimos tomar acción en esa área. Muchos de nosotros trabajamos.
Yo digo el latino se caracteriza por trabajar duro para darle a nuestros hijos las mejores oportunidades, inclusive las que no tuvimos. Nos enorgullecemos de eso. Que estudien, que se preparen, que trabajen, que tengan estabilidad. Queremos que no sufran mucho de lo que nosotros hemos sufrido. Queremos que tengan puertas abiertas que para nosotros fueron cerradas. Y todo eso está bien, perfecto y excelente. Pero ojo, cuidado con darles oportunidades sin darles memoria. Cuidado con darles educación sin darles historia. Cuidado con darles comodidad sin darles convicción. Cuidado con darles herencia material sin darles herencia espiritual. El mayor legado que podemos dejarle a nuestros hijos no es una cuenta, no es una casa, no es un caucho, carro, no es un apellido. El mayor legado que tú le puedes dejar a tu familia es una fe viva. El mayor legado que tú le puedes dejar a tus nietos es una fe viva. Es una historia de fidelidad. Es una convicción de que Dios ha estado con nosotros. Recordar no es vivir en el pasado. No me confunda esa idea. Recordar es agradecer. Recordar es reflexionar.
Recordar es aprender, es valorar. Recordar es trascender. Recordar es decirle a la próxima generación, no llegamos hasta aquí solos. Recordar es decirle a la próxima generación, nosotros no somos producto de la suerte. Nosotros no somos producto solamente del esfuerzo humano. Trabajamos fuerte, pero Dios es quien nos trajo. Es decirle a la próxima generación, Dios nos sostuvo, Dios fue fiel. Y hay cosas que tus hijos necesitan escuchar de tu boca. Aunque digan que no lo quieren oír. Aunque creas que ellos no lo quieren oír. Sabes que tienen que escuchar cómo Dios te salvó. Cómo Dios restauró tu matrimonio cuando estuvo a punto de quebrarse. No nos gusta hablar de esas cosas porque pensamos que mientras más perfecto nuestros hijos nos vean mejor. Ellos ven todos los huecos que tú tienes y los que tú nos ves también. Ellos ven, necesitan saber cómo Dios te perdonó. El 80% de nuestros jóvenes a los 18 años se van de la iglesia para no regresar. ¿Por qué? Porque escucharon las historias, pero no hay conexión con la vida real. Ellos necesitan escuchar cómo Dios te levantó a ti después de tu caída. Cómo Dios te abrió puertas cuando todo se cerró.
Cómo Dios respondió a tus oraciones. Porque si no les contamos las historias de Dios, alguien más le va a contar otra historia. Y yo quiero que te estés atento. Because the world will tell you who you are, who your identity is, how you should look, how you should choose, how you should decide, what you should believe in. Culture will tell you how much it's worth. And we're not doing very well in culture, I want to tell you that now. The networks will tell you what to pursue. Success will tell you what to worship. But the family of faith has to say, come, I want you to see the stones of our house. Let me tell you what God has done. Let me tell you how God has been good, how God has been forgiving, how he has extended his grace on our lives even though we didn't deserve it. But there's a bigger stone than all the stones in my story and in your story. There's a bigger memorial than all our memories together. The biggest memorial takes us to Christ. That's the center. The whole Bible points to a place where God's love has been marked in history forever.
The cross of Jesus Christ. The cross of Calvary. The cross where he shed all his blood. The cross where he took my place and yours. The cross where he forgave my sins. And Memorial Day reminds us that there are people who gave their lives for the freedom of others and that deserves honor and respect. But the Gospel takes us even deeper. Romans 5 says that God shows us his love for us in this, that even when we were sinners, listen to this well, because there are people who don't feel worthy of God's grace, they feel they have to clean their lives before they come to God. But it says, before we repent, before we receive his justice, we were sinners when we were, Christ died for us. There is no guilt for those who are in Christ. The cross is that stone, that memory that God put in the middle of history so that we never forget how much he loved us. When we look at the cross, we remember, I did not save myself. We remember, I did not forgive myself alone. We remember, I did not restore myself alone. I did not open my way to God alone,
because it is impossible. When we look at the cross, we remember, Christ died for me. Christ took and carried my sin. Christ carried all my shame. Christ defeated death and Christ gives me life. That is why the church cannot live in oblivion. I debated if I was going to do a Memorial Day message or not, because I know that for many it is not relevant to our culture, but I said, I'm going to do it, and I'm going to tie it to the gospel, because the church has to remember. More than the homeland, we are citizens of heaven, yes or no? And we have to remember. The church lives remembering. The church lives remembering. And that is why Jesus left us a table. He left us a table. Not only did he leave us a teaching, not only did he leave us a doctrine, he left us bread and he left us the cup. And what did he say? This is a table of memory. Do this in memory of me, the night before I went to the cross, the night when I was betrayed. Jesus took the bread and broke it. And what did he say to the disciples?
This is my body that is broken for you. Do this in memory of me. And then he took the cup and said, this cup is the new covenant in my blood. Do this every time you drink it, in memory of me. God invites us to remember over and over and over again, because he knows that we are forgotten. The Lord's Supper is the way of Jesus, of telling his church, don't forget. Don't forget who you are. Don't forget that my body was given to you. It was broken for you, so that you live a complete life. Don't forget that my blood was shed for you, so that all your sins are forgiven and you can live in freedom. Don't forget that your freedom had a cost. Don't forget that your salvation was bought with love. The table is the reminder that you don't forget that when you couldn't reach God, God was there. vino hasta ti. Dios descendió. Así que hoy nos vamos a terminar solo hablando de memoria. Vamos a hacer memoria. Como Iglesia de Cristo, vamos a hacer memoria. Vamos a venir a la mesa. Al llegar debes haber recibido los elementos de la comunión que están contenidos aquí en esta copita. Y si no lo recibiste, déjale saber a uno de nuestros anfitriones y ellos van a llegar inmediatamente donde estás. Si deseas, en un momento vamos a participar de la comunión. Si levantas tu mano ahí donde estás, ellos llegan hasta donde tú estás.
Hoy, mientras tú tomas el pan, recuerda, la mesa está servida para ti. No tienes que ser parte de esta iglesia, ni parte de esta denominación. Sabes que ni tus sentimientos son relevantes en esta conversación. No importa cómo te sientas, si te sientes lejos de Dios, corre hacia la mesa. Porque en la mesa no te sientas en ella porque tú te cualificas. Te sientas en ella porque Él dio su vida por ti. Tú te puedes sentar a la mesa por el trabajo consumado de la cruz, no por tu propio desempeño. No hay mentira más grande que nos mantenga más alejado de participar del privilegio de la mesa del Señor que todas las cosas que hemos creído que no son bíblicas. La Biblia nos enseña, Él me ama, Él me perdona, Él me restaura, Él me invita y voy a la mesa. Corro a la mesa en humildad pero en confianza de que yo no soy perfecto pero Él sí lo es. Es importante tomarla con seriedad. Nos invita a conmemorar inclusive dice algunos están enfermos porque la tomaron indignamente pero el ser indigno no es que había un sentimiento es que había condición de rebeldía en su corazón y esa rebeldía de pecado persistente y consistente y la falta de adjudicarle a la comunión al cuerpo de Cristo y a la sangre de Cristo lo que Él dice que representa es indigno eso es lo que es indigno pero no es un sentimiento ni es lo que otros han dicho es correr a la mesa y decirle gracias Jesús porque abriste camino gracias porque yo no llegué aquí solo ni sola gracias por tu perdón gracias por tu amor y en respuesta participo de tu invitación y de tu comunión y si hay algo en tu vida lo cual debe arrepentirle este es el momento no es después no es más luego el Señor aquí vengo con mi corazón abierto con mi corazón destrozado perdóname por mis pecados esa oración te posiciona para venir a la mesa no hay más ni hay menos así que hoy quiero invitarte que mientras tomas la copa y el pan recuerda que Él entregó su cuerpo por ti recuerda que Él derramó su sangre por ti si te has olvidado de la gracia vuelve a recordar si la queja te ha robado la gratitud
vuelve a recordar si la vida se ha vuelto rutina vuelve a recordar si tu fe se ha hecho mera costumbre vuelve a recordar si has olvidado de donde Dios te sacó porque recordar bien nos lleva a vivir diferente recordamos y la queja pierde fuerza recordamos y la gratitud despierta recordamos y nuestra fe se fortalece recordamos y la próxima generación recibe una historia que puede sostenerlos y cargarlos así que hoy como iglesia te invito a levantar piedras de memoria pero también te invito a venir a la mesa de Cristo en esta mesa recordamos que no llegamos aquí solos que Él nos trajo que Él nos sostuvo que Él es fiel y sobre todo que murió por nosotros yo quiero que tomes el pan in your hands, and together we are going to take the bread as a family. This bread reminds us of the body of Christ, delivered by us. Lord Jesus, today we remember your great sacrifice. We remember your love. We remember that you did not save us from afar, but you entered our history, that you carried our sin and gave your life for us. Let us eat the bread together in the memory of Christ. Let us drink the cup. This cup reminds us of the blood of Christ, shed for the forgiveness of sins. Jesus, today we remember that we are forgiven by grace. We remember that our salvation was bought with your precious blood. We remember that in you we have new life, new hope, and a new covenant. Let us drink the cup together in the memory of Christ. Lord, help us not to forget. Help us not to forget your faithfulness.
Help us not to forget your grace. Help us not to forget the cross. Help us not to forget the path we have traveled. Help us not to forget what you have done for our family. Help us not to forget what you want to transmit to the next generation. In the name of Jesus, amen and amen. Today we remember, and because we remember, we worship. And because we worship, we can live differently. I want to invite you to stand up. I want to invite our prayer network, our leaders, to come to the front. In this atmosphere of commemoration, in this atmosphere of worship, I am going to give you the pastoral blessing, but we are going to sing, we are going to return to that song we sang earlier, the blood of Jesus. And we are going to commemorate his death, his resurrection, until he comes. But I invite you, if you want to receive prayer, there is power in prayer. If you want to receive prayer for salvation, open your heart to Jesus today. If you want to receive prayer for health in your body, in this atmosphere of worship, there is power in prayer. And there is faith in this place to pray for you. If there is a situation in the life of someone, a relative, a neighbor, a co-worker, someone who needs prayer, come to the front and we want to pray for you and unite our faith to yours. May God bless you and keep you. May he make his face shine upon you. May he turn his face to you and be compassionate with you and give you peace in every area of your life. Thank you for being with us today and for having maintained you throughout the program. I hope today's service has been a blessing for you. Both the praise and the worship, I hope you have brought hope,
transformation and above all purpose in your life. We would love to hear from you. Here on the screen there is information about how to write to us, how to send us your prayer requests, and how to let us know what God is doing in your life. May God keep you and I hope to see you again very soon.
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