EL CAMINO A CASA Leccion 6
The Way Home, a biblical study for inmates, written by Pastor Leroy Johnson and produced by Christ for All Nations. All Rights Reserved, 2024. Let's listen to the introduction of Lesson 6. Volvió en sí, un encontronazo con la realidad. ¡Bienvenidos! Esto lo veremos más claramente en la próxima lección titulada, El amor incondicional de un padre. En esa lección, verás como las acciones del padre demuestran que estaba buscando y esperando el regreso de su hijo. El hijo perdido ha llegado a un lugar en su vida de tal desesperación que le ha hecho ver la luz y también ver cuánto ha caído. Lo llamamos un encontronazo con la realidad. ¿Has notado que los bares, tabernas, locales de música, antros y discotecas son siempre oscuros? A medida que la luz ilumina el espíritu del hijo perdido, las bebidas y las drogas van desapareciendo y puede ver lo miserable que en realidad es. Entonces comienza a recordar todo lo que tenía antes y piensa en la buena vida que dejó atrás. Cuando recupera el sentido, decide irse inmediatamente a su casa. Hay algo en la acción inmediata que impide que el diablo robe la verdad. Porque cuando llega la luz, pronto llega también Satanás tratando de robarla. En este caso, el hijo perdido sabía que tenía que actuar ya. Cuando el hijo pródigo finalmente entró en razón, se dijo a sí mismo, En casa, hasta los jornaleros tienen comida de sobra, y aquí estoy yo, muriéndome de hambre. Esta lección marca el punto decisivo en este estudio bíblico. A menudo llamada la historia del hijo pródigo, nos referimos a él como el hijo perdido, porque se había alejado de casa, se había visto atrapado en problemas terribles y simplemente estaba perdido. Su padre representa a Dios y su amor por la humanidad. Este hijo representa a la humanidad que huye de Dios y elige el mundo y sus caminos. El hijo perdido era un ser humano pecador lleno de orgullo que creía que podía manejar su vida mejor que su padre. Desde el día que abandonó la casa de su padre, sus malas elecciones lo llevaron directamente al desastre. ¿Y no es eso lo que hacen los pecadores? ¿Pecar? Hemos hablado anteriormente sobre las cosas que hizo, como desperdiciar su herencia en rameras y vivir una vida salvaje e imprudente, comprar ropa fina, gastar mucho dinero en carne y bebida y encontrar nuevos amigos, no es de extrañar, que le ayudaron a deshacerse de su dinero en un tiempo récord. En el camino se encuentra en medio de una gran hambruna. Como resultado empezó a mendigar, pero las personas lo rechazaban porque sabían que él mismo se había provocado toda esa miseria.
Lo veían como joven y tonto. Estando al borde de la inanición, se unió a un granjero de ese país que lo envió a trabajar al campo. Su tarea, sin embargo, no era alimentar a las ovejas, que era un trabajo honorable. No, su trabajo era alimentar a los cerdos, la forma de empleo más baja y despreciada. ¿Está perdido o sumido en pecado? ¿Está hambriento, solo, profundamente decepcionado de sí mismo y de la situación en la que se ha metido? He is devastated. He knows that he sought him out, but he feels incapable of changing things. However, while he is in this lost and indigent state, something happens. What happened? The Scriptures say that he entered into reason. What caused this call for attention? Affliction? Suffering? Misery? There was something that brought him back to reality. He finally realizes how bad his situation is and that he could die in that state. He is experiencing a heartbreaking hunger, which has forced him to consider any alternative. He looks around. He seems to see pigs. It sounds like pigs. It definitely smells like pigs. While he does not see any future in this, he does not see another way out. It is as if he were in trance, in amazement, and his thought was confused. Tell me something. Have you ever been in a state like this? After reflecting a lot about his state, probably claiming God for help and mercy, it is as if a light was turned on in his mind and he says, at home, even the day laborers have plenty of food and here I am starving. Now look at his house. The family farm is in sight. There, even the servants have enough, while he is dying. He thinks, why am I serving here sitting with these pigs? All this has been a total waste. How stupid of me. What was I thinking? It is there when the lost child says, I will return to my father's house and I will tell him, Father, I have sinned against heaven and against you. The lost child, in a distant country, was dead to his father and his family, cut off from them like the branch of a tree, and therefore dead in sin. Then he says, I know what I'm going to do. I'm going home.
He is breaking his ties, both with that distant country and with sin. He comes to repentance. But what is repentance? What does it mean to repent? To repent means to feel remorse, to be sorry. Evangelical repentance consists of 1. A true recognition of one's own guilt and sinfulness. 2. An understanding of God's mercy on Christ. 3. A real hatred of sin and turning from it to God. 4. A persistent effort to lead a holy life, walking with God on the path of his commandments. The true penitent is aware of guilt, contamination and impotence. Therefore, he perceives himself as God has always seen him and declares that he is. But repentance includes not only that feeling of sin, but also the apprehension of mercy, without which there can be no true repentance. The repentance of our sin against God always includes an admission of guilt. It also includes a solemn promise or resolution not to repeat the crime, an attempt to restore evil or, in some way, reverse the harmful effects of evil whenever possible. The apostle Paul said the following to the Corinthians, Now I am glad that I have sent you the letter that I have written to you, not because I have hurt you, but because the pain made you repent and change your conduct. It was the kind of sadness that God wants his people to have, so that we did not harm them in any way. The Greek word for repentance is metanoia, which means change of opinion. Este significado lo ejemplifica la persona arrepentida que no solo siente un profundo arrepentimiento por sus pecados pasados, sino que también busca dar frutos de sanación y verdadera reconciliación en sí mismo con los demás y, muy especialmente, con Dios. Una de las palabras hebreas para arrepentirse significa volverse. El hijo pródigo dijo, volveré y regresó, es decir, tomó la iniciativa y se fue de regreso a casa. Confesarse a Dios es otro aspecto del arrepentimiento. Dice el salmista, confieso mis pecados, estoy profundamente arrepentido por lo que hice. Salmo 38, versículo 18. En Lucas, capítulo 18, vemos que el publicano golpeó su pecho y dijo, oh Dios, ten compasión de mí porque soy un pecador. El hijo pródigo dijo, he pecado contra el cielo. Dice además, ya no soy digno de que me llamen tu hijo, te ruego que me contrates como jornalero. El hijo perdido es como tantos que pierden el rumbo en la vida. No entienden lo que les ha sucedido. La Biblia nos dice que hay muchas voces en el mundo. El hijo perdido no solo escuchó las voces de sus amigos, sino que permitió que los espíritus demoníacos oscurecieran su mente en contra de las instrucciones de su padre, lo que lo habría ayudado en tiempos de dificultad. Pudieras ver más de esto al leer 2 Corintios 4,4 o Proverbios 1,18. Las palabras que Dios habló al hombre en el principio eran palabras de vida, pero por causa de la desobediencia, la visión se perdió. Así sucedió con Mefiboset en 2 Samuel 9,1-13. Quien por las palabras que le dijeron quienes lo rodeaban, vivía en un lugar llamado Lodebar. Nadie quería vivir en Lodebar, pero tenía derecho de primogenitura al palacio del rey.
Incluso cuando lo escoltaba la guardia real del rey y le daban un asiento permanente en la mesa del rey David, se llamaba a sí mismo perro. Al igual que Mefiboset, el hijo perdido tenía una imagen distorsionada de sí mismo debido a sus acciones pecaminosas. Probablemente se preguntaba si siquiera era digno de ser llamado hijo de su padre. ¿Qué tal si comparamos al hijo perdido con los hijos de hoy en día? Dijimos que este es el punto decisivo en estas lecciones. Hemos visto como un joven que vivía en casa y a quien le iba bien en todos los sentidos, decidió hacer camino por su cuenta para vivir y disfrutar de su vida. Hablamos de las cosas que hizo que bien podríamos llamar de vida salvaje. Al final, como resultado de esa vida salvaje, pierde todo lo que tenía y acaba alimentando a los cerdos. Sin embargo, cuando está en su punto más bajo en el corral de cerdos, le suceden dos cosas muy importantes. Primero, finalmente vuelve en sí. Deja de lado su orgullo. Se da cuenta de que es un pecador y admite que ha pecado contra Dios y contra su padre. Número dos, se arrepiente. Si no hubiera dado estos dos pasos importantes en su vida, se habría quedado en ese corral de cerdos o, peor aún, habría muerto. Ahora bien, echemos un vistazo a las personas de nuestros días. ¿Cómo se equivocan las personas en nuestra sociedad? A los hombres y mujeres de hoy les pasa lo mismo. Una y otra vez toman malas decisiones y hacen malas elecciones. Se niegan a buscar buenos consejos y a conocer la voluntad y el propósito de Dios para sus vidas. Esa falta del conocimiento, más el orgullo, la terquedad, el dolor, el abuso y muchos otros males, hacen que continúen en su estilo de vida pecaminoso y destructivo, culpando a otros por sus problemas. Si bien puede ser cierto que en algunas circunstancias sus problemas pueden haber comenzado por causa de otra persona, en algún momento deben haberlo. en asumir la responsabilidad y decir ya basta. ¿Cómo recuperarse? Las personas que adoptan un enfoque similar al del hijo perdido también experimentan un resultado positivo. La Biblia dice volvió en sí, lo que significa que en medio de su aflicción, su miseria y su sufrimiento, llegó a comprender su verdadera situación. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de la realidad. Es en este punto, lamentablemente, que un número incalculable de hombres y mujeres de nuestra sociedad no recuperan el sentido, no lo entienden. Por una razón u otra no se dan cuenta de que tienen que salir de esa puerta giratoria, de esa rutina en la que están metidos. Lo vemos en las cárceles, donde cumplen su condena o una parte de ella, son liberados y muy poco después regresan una vez más, continuando el ciclo. La pregunta es ¿por qué? Quizás encajes en este perfil o quizás no. Quizás quieras liberarte. Has intentado romper tu ciclo de delincuencia, pero constantemente retrocedes. Las estadísticas del Departamento de Justicia de Estados Unidos dicen que dos tercios de las personas que salen de prisión regresarán en uno a tres años. O sea, dos de cada tres personas volverán a prisión por un nuevo delito. Está sucediendo mientras escuchas esta lección. Mi pregunta es ¿serás tú ese que lo logre y tenga éxito en la sociedad? Puede serlo, pero romper el ciclo en tu vida depende totalmente de ti. Al igual que el hijo perdido, tu momento decisivo puede ser aquí y ahora. Si estás enfermo y cansado de vivir en el corral de la vida, Jesucristo está listo para transformar tu corazón y tu vida. A través de su palabra, Él ya está trabajando en tu corazón, ayudándote a reconocer tus fallas, asegurándote su voluntad de perdonarte y de ayudarte a cambiar tu vida. En el bautismo, Él lava todos tus errores pasados, te adopta en la familia de su Padre Celestial y te llena con su Espíritu Santo para reemplazar tu egoísmo y tus deseos y motivaciones destructivas con los suyos santos. Es fácil y sencillo. Si ya estás bautizado, puedes confiar en que el sacrificio
de Jesús en la cruz ya lavó tus pecados. Si aún no estás bautizado, espera confiado el momento en que puedas hacerlo, ya sea en prisión o después de tu liberación. A continuación, me gustaría que hiciéramos juntos esta breve oración. Te animamos a que muestres tu serio deseo de cambiar la dirección de tu vida por el poder del Espíritu Santo diciendo conmigo las siguientes palabras. Querido Dios que estás en el cielo, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu palabra dice, los que el Padre me han dado vendrán a mí y jamás los rechazaré. Creo que no me echarás fuera, sino que como dice tu palabra, me acogerás y te agradezco que me aceptes. Tu palabra también dice, si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres hecho justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo. Como nos dicen las Escrituras, todo el que confíe en Él jamás será avergonzado. No hay diferencia entre los judíos y los gentiles en ese sentido. Ambos tienen al mismo Señor quien da con generosidad a todos los que lo invocan. Pues todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Recuérdame diariamente mi necesidad de un verdadero arrepentimiento y de las bendiciones del bautismo, así como el apóstol Pedro proclamó en the day of Pentecost. Each of you must repent of your sins and return to God and be baptized in the name of Jesus Christ for the forgiveness of your sins. Then you will receive the gift of the Holy Spirit. I believe that Jesus Christ is the Son of God. I believe that He rose from the dead for my justification. I am invoking His name, the name of Jesus, for what I know, Father, that You will save me. I believe from the bottom of my heart and I confess Jesus as my Lord and Savior. Thank you, Father. I am saved. Amen. Dear friend, it is that easy. I thank God for you. Let me be the first to welcome you to the family of God. Your next step is to grow spiritually, to become wise in His Word and to reflect in your life the life of the Savior. Continue with us in these biblical lessons and thus you will learn and grow in your faith. Questions to apply what you have learned. What do the words of Luke 15, 17 mean in which we read when he finally came to reason? What made the lost child come to reason? What did the lost son do wrong? What did he do when he realized that he had sinned against God and against his father? Did the lost son repent, yes or no? What does it mean to repent? Did the lost son assume his responsibility for his sin, yes or no? Have you assumed your responsibility for your sins, yes or no? Whose decision is more important for you
to get out of the pigsty of your life? Have you prayed the prayer for salvation, yes or no? Let's see what we have learned so far. The young man of biblical history decided to live his way without measuring the consequences. But life gave him a terrible blow and suddenly he found himself devastated, indigent, hungry and completely alone. He realized then that he could not continue like this and decided that, as he had decided before, to go to live in a distant country, now he had to go back, swallow his pride, return to the paternal house and say, Dad, I'm sorry, I made a terrible mistake, I have sinned against God and against you. His repentance is a crucial and necessary step that, unfortunately, many people overlook, blaming others for their misfortunes instead of recognizing the role they played in their own disaster. However, there are those who emerge stronger, wiser and willing to accept the responsibility that they know is theirs, as we see it in this biblical story. It is our prayer that this has also been a decisive point for you. May God light in you the fire for a serious and lasting change. Here we saw how the lost child made a decision. In lesson 7, the unconditional love of a father, we will see him make his decision and return home, and we will also see the reaction and reception of his father. I hope we are all ready for our next lesson.
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